31/07/2026
Hay una idea muy instalada de que un buen terapeuta debería poder acompañar cualquier proceso.
Pero la clínica nos enseña otra cosa.
La psicoterapia no consiste en sostener todos los tratamientos. Consiste en preguntarse, una y otra vez, qué es lo más beneficioso para la persona que consulta.
A veces eso implica continuar el proceso.
Y otras veces implica reconocer que otro profesional, por su formación, experiencia o modo de trabajo, puede ofrecer un acompañamiento más adecuado para ese momento.
También puede implicar una interconsulta, porque pensar un caso junto a otros colegas amplía la mirada y enriquece el cuidado.
Derivar no es rechazar.
No es abandonar.
No es renunciar al vínculo.
No es fallar.
Es reconocer los propios límites con responsabilidad y poner el bienestar del paciente por delante del deseo de poder abarcarlo todo.
Creo profundamente que parte de ser un buen terapeuta también consiste en saber cuándo derivar.
Porque la ética no está en poder con todo.
La ética está en cuidar, incluso cuando eso significa dar un paso al costado para que otro pueda acompañar mejor.
¿Alguna vez viviste una derivación como paciente o como profesional?
Aye