18/06/2026
𝙇𝘼 𝙇𝙀𝘼𝙇𝙏𝘼𝘿 𝘾𝙄𝙀𝙂𝘼 𝙀𝙎 𝙏𝙐𝙔𝘼.
Cuando el dolor es constante y aún sigues ahí.
Cuando justificas sus ausencias y aún sigues ahí.
Cuando aceptas las migajas de atención y aún sigues ahí.
Cuando permites que anulen tu voz y aún sigues ahí.
Cuando te mienten en la cara y decides creerles y aún sigues ahí.
Cuando tu cuerpo grita con síntomas lo que tu boca calla y aún sigues ahí.
Cuando te abandonas a ti misma para que no te abandonen y aún sigues ahí.
Cuando repites la misma historia de sufrimiento de tu madre o tu abuela y aún sigues ahí.
Cuando culpas al destino en lugar de tomar una decisión y aún sigues ahí.
Cuando usas la culpa y el deber como escudo para no avanzar y aún sigues ahí.
Cuando el miedo a la soledad es más grande que tu dignidad y aún sigues ahí.
Cuando apagas tu luz para no incomodar al otro y aún sigues ahí.
Cuando mendigas un espacio que te corresponde por derecho y aún sigues ahí.
Cuando te desconectas de tu intuición por complacer y aún sigues ahí.
Cuando sabes perfectamente que ese no es tu lugar y aún sigues ahí.
La lealtad ciega es tuya.
Porque estás honrando el dolor del pasado en lugar de tu propia vida.
Eres el creador de lo que toleras.
(Nota: Válido para hombres y mujeres. El inconsciente no entiende de géneros, entiende de patrones. Si te drena la energía y te desconecta de tu paz, no es amor, es una herida buscando ser sanada).