02/06/2026
Cuando el telegrama llega, o cuando los clientes simplemente dejan de llamar, algo se quiebra mucho más allá de la cuenta bancaria... Se desarma la rutina, el libreto diario que nos sostiene despiertos.
En la clínica lo veo constantemente. El desempleo no es solo una crisis económica; es, ante todo, un shock subjetivo brutal. Te despoja del lazo social, te quita el espejo donde mirarte cada mañana y te deja a la intemperie... a solas con una pregunta que quema la cabeza.
Lo más perverso de esta época es que nos enseñaron a medir el valor humano en términos de productividad. "Valés si producís". Bajo esa lógica cruel, quedarse sin trabajo se siente íntimamente como un fracaso personal... como si la falta fuera de uno, y no del sistema.
Fijate cómo la culpa opera en silencio, aislando al sujeto, haciéndolo sentir un estorbo. Por eso el espacio analítico se vuelve urgente en tiempos de crisis. No para dar soluciones mágicas ni recetas de autoayuda barata... sino para rescatar la dignidad herida. Para recordar que sos un sujeto de derecho, no una simple variable de ajuste.
Es un tema complejo, solemne, que nos toca de cerca a todos acá en la región...
Si te resuena, o si estás transitando este desierto, te leo en los comentarios. Cuidar la salud mental también es ponerle palabras a lo que duele en común...