09/01/2026
☆H.U.M.A.N.O.S ☆ “La conciencia no está en el cerebro; el cerebro está en la conciencia”.
Esta afirmación resume el núcleo del pensamiento de Jacobo Grinberg, científico mexicano nacido en la Ciudad de México en 1946, psicólogo de formación, neurofisiólogo por especialización y doctorado en investigación cerebral por el Brain Research Institute de Nueva York. Durante años fue académico formal, investigador universitario y autor reconocido dentro de los márgenes de la ciencia institucional. No comenzó como un místico ni como un disidente, sino como un científico riguroso interesado en los mecanismos de la percepción humana.
Su trabajo inicial se centró en comprender cómo el cerebro organiza la información sensorial y construye la experiencia consciente. Sin embargo, conforme avanzó en sus investigaciones, Grinberg llegó a una conclusión que marcaría toda su obra posterior: la realidad no es algo externo que simplemente se percibe, sino un fenómeno que emerge de la interacción entre la conciencia y un campo informacional más profundo.
A finales de la década de 1970 y durante los años 80, Grinberg decidió estudiar fenómenos que quedaban fuera del marco aceptado por la neurociencia clásica. No lo hizo desde la creencia, sino desde la observación sistemática. Documentó prácticas chamánicas en distintas regiones de México y dedicó un estudio prolongado y detallado a Pachita, una curandera conocida por realizar intervenciones quirúrgicas sin instrumentos médicos, sin anestesia y en condiciones que desafiaban toda explicación fisiológica.
Pachita, cuyo nombre real era Bárbara Guerrero, afirmaba actuar bajo la influencia del espíritu de Cuauhtémoc. Durante sus sesiones, abría cuerpos, extraía órganos dañados y colocaba otros nuevos, todo ello sin provocar hemorragias visibles ni reacciones de dolor acordes con procedimientos quirúrgicos convencionales. Grinberg presenció múltiples sesiones, entrevistó pacientes y testigos, y registró los eventos con una postura analítica, sin intentar justificar ni desacreditar lo observado de manera inmediata.
Fruto de estas investigaciones escribió obras como Pachita y La creación de la experiencia, donde plantea que dichos fenómenos no podían explicarse como simples fraudes ni como sugestión colectiva. Para Grinberg, lo que ocurría en esos espacios sugería que la conciencia humana tenía la capacidad de modificar la estructura misma de la realidad perceptual.
A partir de estos estudios formuló la Teoría Sintérgica, el eje central de su pensamiento. Según esta teoría, existe un campo de información fundamental —al que llamó “lattice”— que contiene la totalidad de la información del universo. El cerebro no genera la realidad, sino que actúa como un modulador que sintoniza ese campo. La percepción del mundo dependería del nivel de coherencia neuronal y del estado de conciencia del observador.
En este modelo, la realidad no es fija ni absoluta. Es una construcción compartida, sostenida por patrones de percepción colectivos. Cambiar la estructura de la conciencia implicaría cambiar la realidad experimentada. Grinberg sostenía que fenómenos como la curación chamánica, la percepción extrasensorial y ciertos estados místicos no eran anomalías, sino manifestaciones de una interacción distinta con ese campo informacional.
Durante su vida publicó más de 50 libros, entre ellos El cerebro consciente, Los chamanes de México, La Teoría Sintérgica y El yo como idea. Su trabajo intentó integrar neurociencia, física, filosofía y experiencia directa sin caer en explicaciones religiosas ni dogmáticas.
En diciembre de 1994, Jacobo Grinberg desapareció. Tenía 47 años. No hubo señales de violencia, no se encontró cuerpo, no existió despedida ni explicación concluyente. El caso quedó abierto y con el tiempo fue archivado sin resolución. Desde entonces, su ausencia se convirtió en uno de los mayores enigmas intelectuales de México.
Lo inquietante es que muchas de sus ideas, consideradas extremas en su momento, hoy resuenan con teorías modernas sobre la conciencia, la realidad como simulación y el papel del observador en la física contemporánea.
Jacobo Grinberg dedicó su vida a entender qué es la realidad y cómo se construye.
Y su desaparición dejó abierta la pregunta más inquietante de todas:
¿qué ocurre cuando alguien se acerca demasiado