09/02/2025
A los 42 años me animé a algo que por mucho tiempo parecía imposible: aprender a manejar. No voy a mentir, el miedo estuvo presente en cada paso del camino. Se me paró el auto, me tocaron bocina en varias ocasiones, hasta me tragué una columna estacionando. Pero no me rendí. Seguí probando, tolerando la incomodidad, el malestar y las ganas de evitar.
Hoy, el miedo ya no es el protagonista. Ahora soy yo quien lleva el volante, disfrutando la experiencia y la libertad de haber superado algo que parecía inalcanzable.
Ojalá tus deseos sean más poderosos que tus miedos.