07/01/2026
Este entre fin y comienzo de año... un poco más cuarentona que de costumbre, me agarró reflexiva, introspectiva, pero también más dedida y con rumbos más claros. Comparto una Carta de mi Yo del 2026 a mi Yo del pasado. Les recomiendo hacerlo:
Hola Florencia,
te escribo desde un lugar más calmo del que imaginabas.
No porque todo sea fácil, sino porque dejé de pelearme conmigo.
Quiero empezar diciéndote algo que necesitabas escuchar hace rato:
no estabas perdida, estabas en transición.
Y eso duele, confunde, agota… pero también construye.
Te vi dudar mucho.
Te vi estudiar aun cuando estabas cansada.
Te vi exigirte cuando en realidad necesitabas sostén.
Te vi preguntarte si valía la pena seguir ampliándote, si no estabas “yéndote demasiado lejos”.
Valía la pena.
Pero no por lo que lograste, sino por lo que soltaste.
Soltaste la idea de que tenías que demostrar todo el tiempo.
Soltaste el miedo a no ser suficiente.
Soltaste la culpa por querer más y distinto.
Aprendiste algo clave:
no todo crecimiento es expansión hacia afuera.
Mucho fue orden interno.
Hoy trabajo mejor, no más.
Elijo con quién, cómo y cuándo.
Mi clínica tiene otro peso porque yo tengo otro eje.
Mi palabra tiene menos urgencia y más profundidad.
No me hice más dura.
Me hice más clara.
Y algo importante:
descansar dejó de ser un permiso que me pido.
Ahora es una condición para estar bien.
Todavía dudo, sí.
Pero ya no me paralizo.
La duda ahora conversa conmigo, no me gobierna.
Si pudiera darte una sola indicación desde acá, sería esta:
👉 no te traiciones para llegar más rápido
👉 no te sobreexijas para sentirte válida
👉 no te apures a definirte
Todo se va a integrar.
Más de lo que hoy creés.
Gracias por no haberte rendido cuando estabas cansada.
Gracias por seguir eligiéndote incluso con miedo.
Gracias por no achicarte para encajar.
Nos estamos encontrando.
Con calma,
tu yo de 2026.