10/08/2020
No hay peor momento en la vida de un ser humano que recibir la noticia de la muerte de un ser querido.
Después de la vida, claro, está la muerte.
Parece tan sencillo decirlo, pero implica desapego, soltar, dejar ir, despedir.
Ese vacío que queda duele, duele saber que no podremos tocar, acariciar, besar, ver a esa persona, duele lo inexplicable y lo repentino.
¿Pero por qué nos cuesta tanto aceptarlo?
El vínculo afectivo intenso que entablamos con las personas amadas está compuesto por un contacto emocional y físico fuerte, que se produce cuando surge la necesidad de la presencia del otro ante determinadas situaciones de miedo, amenaza, desamparo.
La seguridad que nos generan estos vínculos produce una conexión importante, que al momento de la pérdida no sabemos como atravesarla ya que esa persona no estará más cuando la necesitemos.
Y de eso se trata el duelo. Poder atravesar el dolor que nos causa esa muerte, aceptando ese cambio en nuestras vidas.
No será fácil, y puede durar días, meses y hasta años.
Transitemos este dolor permitiéndonos sentirlo, para así, poder aprender a vivir sin la presencia física de nuestro ser querido, entendiendo que la VIDA implica un principio y un final, y transitarla con nuestro cuerpo mente y alma significa VIVIR VERDADERAMENTE.
*Si sientes que tu dolor es cada vez más grande y ya ha pasado mucho tiempo sin poder retomar con tu vida posiblemente necesites de la ayuda de un profesional*
@ Córdoba, Argentina