05/09/2026
A veces no extrañamos solamente a una persona, sino también todo lo que imaginamos que ese vínculo podía llegar a ser.
Al idealizar, depositamos en el otro nuestros deseos, expectativas y anhelos. Podemos aferrarnos a una versión imaginada, incluso cuando la realidad del vínculo nos muestra algo diferente.
Por eso, cuando una relación termina, el duelo no es únicamente por quien se fue. También implica despedirnos de los proyectos, las promesas y la historia que habíamos construido en nuestra imaginación.
Reconocer esa diferencia puede ayudarnos a preguntarnos:
¿Extraño a quien realmente era o a quien esperaba que algún día fuera?
Lic. en Psicología Jezabel Benítez