16/09/2019
“Hace unos años, dando una clase, una alumna preguntaba si los bebés o niños pequeños sentían stress.
Los bebés, desde que nacen, viven tensiones en su cuerpo, que no pueden eliminar por sí mismos.
Tienen que esperar a que los padres atenúen esas tensiones a través de la satisfacción de sus necesidades: si tienen hambre, frío, sed, dolor, viven la espera de que el adulto protector, responda a esas necesidades.
También experimentan manipulaciones bruscas que pueden ser vividas como agresiones en su cuerpo: el bebé es levantado o posado bruscamente en la cuna, es cambiado rápidamente, se le traslada de unos brazos a otros donde vive rupturas tónicas, puede ser bañado, movilizado, sin suficiente sostén en su cuerpo, lo que le hace vivir tensiones.
Por otro lado, los niños son muy sensibles a las emociones de sus cuidadores y se contagian de ellas: si sus cuidadores viven la angustia y la intranquilidad, los bebés se sentirán de la misma manera.
Cuando comienzan a desplazarse comienzan a vivir el “no” del adulto (no toques, no pongas mano, no aquí..) y tienen que ajustar sus impulsos y deseos a la realidad del NO que se impone. El niño que antes viva la gratificación inmediata de sus necesidades, tendrá que comenzar a desarrollar la capacidad de posponer su deseo inmediato.
En estos ajustes, los niños viven muchos conflictos y por lo tanto, mucho stress.
¿Cómo pueden los niños disminuir sus tensiones?
- A través de la relación con el adulto:
Si la calidad de relación ofrecida por los padres y la interacción que vive el niño con ellos son agradables, podrán atenuar sus tensiones.
- La repetición de las rutinas:
Las rutinas dan seguridad pues la repetición de las mismas permite al niño anticipar lo que va a venir.
- El lenguaje:
Explicar al bebé todo lo que le sucede, y lo que hacemos con él le ayuda a comprender lo que está experimentando en su cuerpo y a nivel emocional.
- A través del juego:
En el juego representan escenas de su historia, lo cual les permite atenuar las tensiones experimentados en su vida cotidiana. Dejémosles jugar en libertad para aliviar sus dolores.