23/01/2026
¿Sabés por qué ser Perito de Parte es un trabajo tan complejo?
Muchos creen que el Perito de Parte está “para discutir” o “para defender una postura”.
Pero en la práctica, ser Perito de Parte es una de las tareas más exigentes dentro de la Psicología Forense.
Y te cuento por qué.
1) Porque en la Justicia a veces se piden respuestas cerradas… y la Psicología trabaja con probabilidades
En un expediente suele esperarse que el psicólogo diga:
✔ “Hubo abuso” / ✘ “No hubo abuso”
✔ “Es creíble” / ✘ “No es creíble”
✔ “Está probado” / ✘ “No está probado”
Pero una evaluación psicológica seria no funciona como un “sí o no”.
Funciona con hipótesis, con indicadores, con niveles de consistencia, y con un límite fundamental:
📌 “No se puede afirmar lo que no está científicamente sustentado por el material disponible.”
Eso no es debilidad: es responsabilidad profesional.
2) Porque el Perito de Parte debe ser más prolijo que nadie
El perito oficial muchas veces es leído como “neutral” por el solo hecho de ser oficial.
En cambio, al Perito de Parte se lo mira con sospecha:
👉 “Lo pagaron”
👉 “Viene a embarrar”
👉 “Está defendiendo una postura”
Entonces el Perito de Parte tiene que trabajar con un estándar doble:
🔹 más claro
🔹 más fundamentado
🔹 más técnico
🔹 más replicable
Y aun así, muchas veces, no alcanza.
3) Porque hay frases que se usan como conclusiones… pero no explican nada
En Psicología Forense se repiten fórmulas como:
• “indicadores compatibles con…”
• “signos sugestivos de…”
• “relato acorde a…”
El problema es que, si no se aclara:
📌 qué indicadores,
📌 cómo se obtuvieron,
📌 con qué técnicas,
📌 qué validez tienen,
📌 qué alternativas se descartaron,
entonces eso no es ciencia. Es relato.
4) Porque el sistema judicial muchas veces confunde evaluación clínica con evaluación forense
En clínica, el objetivo es ayudar, aliviar, comprender.
En lo forense, el objetivo es otro:
producir información útil, controlable y discutible dentro del proceso.
Cuando una evaluación forense se hace con herramientas clínicas, sin método forense, suele pasar algo frecuente:
interpreta como prueba lo que en realidad es impresión clínica.
5) Porque, en casos de abuso sexual, donde frecuentemente somos contratados, no se suele entender que no existen “síntomas patognomónicos” de abuso sexual
Esto es clave y todavía genera incomodidad decirlo:
📌 No hay un test psicológico que “diagnostique abuso”.
📌 No hay un dibujo que “pruebe abuso”.
📌 No hay un síntoma que por sí solo “confirme abuso”.
Lo que existe es un trabajo complejo, multimétodo, con análisis de contexto, calidad del relato, variables del testigo y del sistema.
Y cuando eso no se hace, lo que queda es riesgo de error.
6) Porque ser Perito de Parte es defender el método, no a una persona
Ser Perito de Parte no es “ir contra la víctima”, ni “favorecer al imputado”.
Ser Perito de Parte es sostener que:
✅ una pericia debe ser fundada,
✅ debe poder ser controlada,
✅ debe ser replicable,
✅ y debe respetar el rol profesional.
Porque cuando una pericia no cumple esos requisitos, no importa para quién juegue:
📌 se transforma en un problema para la Justicia.
Ser Perito de Parte es complejo porque muchas veces implica decir algo impopular:
👉 “Con este material, no se puede concluir lo que se está concluyendo.”
Y aunque incomode, eso es lo que hace falta para una Psicología Forense seria:
menos frases vacías y más método.