07/03/2022
Muchas veces al momento de escribir siento dar por hecho cuestiones que hoy creo vital volver a nombrar, para regresar a su raíz, a su contacto y esencia.
A cada una o a la mayoría de nosotras nos anteceden generaciones de mujeres con úteros que han sido/son controlados, contraidos, con heridas de abusos e intervenciones. Esto ha influido sobre nuestra salud sexual, hormonal y psíquica. Presencia de bloqueos y desequilibrios atravesados desde el dolor de nuestras matrices.
En consecuencia, se ha sembrado una lejanía y desconexión con nuestra matriz úterina, sus funciones naturales, vitales y potencial. Una de ellas el placer.
Cómo recuperar esta conexión y su vitalidad? Algo que me ha acompañado en estos procesos de reconexión es permitir la escucha, sin intervenir. Como una posibilidad de volver al cuerpo más amorosamente, de sentir e ir descubriendo su lenguaje y singularidad.
Cómo percibo mi útero? Cómo lo siento, que siento? Que me trae ese sentir? Cómo nutro este vínculo?
Observar y registrar cómo es mi vínculo con el placer para ir reconociendo el deseo, aquello que me conmueve y erotiza.
Generar la disponibilidad de momentos/espacios de cuidado
y atención. Reconocer lo singular del propio ritmo y su transformación. Visualizar y llevar la respiración a la matriz, entrar en contacto con su energía y con la información que desde alli pueda revelarse.
Profundizar en los procesos que nos atraviesan como una forma de seguir desarmando las ideas impuestas sobre nuestra sexualidad y abrirnos al encuentro con nosotras mismas, en conexión y resonancia con el pulso de este espacio sagrado.