12/08/2026
Práctica de Nora, Eugenia y Julio 🕉️
La práctica comenzó con una entrada consciente al cuerpo, conectando respiración y movimiento para preparar articulaciones, músculos y sistema respiratorio.
Iniciamos con kriyas articulares y musculares, movilizando progresivamente columna, hombros, cintura escapular, caderas, rodillas y tobillos. El objetivo fue despertar el cuerpo, mejorar la movilidad y preparar la musculatura para un trabajo más profundo.
Continuamos con movimientos destinados a favorecer la elongación y flexibilidad, poniendo especial atención en piernas, caderas y zona del psoas, buscando liberar tensiones y generar mayor amplitud en la pelvis.
Incorporamos bandas elásticas como elemento de resistencia y conciencia corporal, trabajando fuerza de manera progresiva y controlada. Las bandas permitieron estimular la musculatura de brazos, hombros, espalda y piernas, favoreciendo también la estabilidad articular y una mejor percepción de la alineación.
Con la pelota terapéutica trabajamos coordinación, equilibrio y propiocepción. A través de movimientos simples y conscientes buscamos que el cuerpo aprenda a organizarse, sostenerse y responder con mayor precisión, integrando fuerza y estabilidad sin perder movilidad.
También abordamos la apertura del pecho y la movilidad de la cintura escapular, buscando liberar hombros y favorecer una respiración más amplia.
Dentro de la práctica exploramos Guerrero I y Guerrero II, trabajando fuerza y estabilidad en las piernas, apertura de caderas, movilidad de la pelvis, extensión del torso y amplitud de los brazos. Estas posturas nos invitaron a encontrar el equilibrio entre firmeza y suavidad, sosteniendo desde la presencia y no desde la tensión.
En el trabajo con silla se adaptaron los movimientos para acompañar las necesidades del cuerpo, manteniendo los mismos objetivos de movilidad, fuerza, equilibrio, coordinación y conciencia corporal.
🌿 El trabajo sutil
Más allá del trabajo físico, cada movimiento fue una oportunidad para observarnos.
Cuando fortalecemos, también cultivamos nuestra capacidad interna de sostenernos.
Cuando elongamos, aprendemos a soltar.
Cuando buscamos equilibrio, aprendemos a encontrar nuestro centro.
Cuando coordinamos respiración y movimiento, comenzamos a unir cuerpo, mente y energía.
El trabajo sutil aparece justamente allí: en la atención que ponemos en cada gesto, en la respiración que acompaña cada movimiento y en la posibilidad de habitar el cuerpo con mayor presencia.
La práctica fue llevando progresivamente de lo externo hacia lo interno, permitiendo que el movimiento físico se transforme en una herramienta de autoconocimiento.
🕉️ Cierre en Savasana
Finalmente, dejamos todos los elementos y nos entregamos a Savasana.
El cuerpo descansa completamente sobre la tierra.
Aflojamos pies, piernas y caderas…
soltamos el abdomen…
relajamos pecho, hombros, brazos y manos…
suavizamos el rostro y dejamos descansar la mente.
La respiración vuelve a su ritmo natural.
Sin esfuerzo.
Sin exigencia.
Sin necesidad de hacer nada.
Solo permanecer.
Sintiendo cómo todo lo trabajado comienza a integrarse:
fuerza, flexibilidad, equilibrio, coordinación, estabilidad y calma.
En Savasana dejamos que el cuerpo asimile la práctica y que aquello que movilizamos físicamente también encuentre su espacio en nuestro mundo interno.
Respirar… soltar… integrar… agradecer.
🕉️ Que cada movimiento realizado hacia afuera nos ayude también a realizar un movimiento hacia adentro.