06/04/2026
La perseverancia en sostener las decisiones y ejecutar las acciones necesarias para conseguir el resultado buscado, marcan la diferencia.
No es necedad ni obstinación, es templanza para no claudicar ni rendirse ante la adversidad; es conservar la serenidad en momentos difíciles.
No es negación de lo que está ocurriendo, sino reconocimiento de que ese obstáculo señala un área aún no trabajada suficientemente en el interior y que retorna desde afuera como si fuera algo ajeno.
No es aferrarse a un camino, es saber cuándo se hace necesario dar un rodeo y tomar uno indirecto o uno más largo que el previsto para llegar a la meta.
No es severidad con uno mismo, es buen criterio para saber cuándo avanzar y cómo y cuándo hacer una pausa, sea para darse un descanso y recuperarse, o para evaluar, reflexionar, reconocer y rectificar errores, y luego retomar la marcha.
¿Cómo se consigue tener más perseverancia?
La perseverancia se alcanza con atención voluntaria, aceptación, discernimiento y apertura al aprehendizaje.
📍ATENCIÓN VOLUNTARIA, la que diriges tú a voluntad según lo que se requiera en cada momento; lo opuesto es la atención espontánea que sigue el estímulo más llamativo, aunque distraiga y extravíe.
📍ACEPTACIÓN, recibir sin oposición lo que se encuentra en el presente.
📍DISCERNIMIENTO, diferenciar y valorar según el mayor bien las opciones que se presentan, y decidir de acuerdo a lo que es mejor en cada momento para cada situación.
📍APREHENDER, no sólo captar un conocimiento nuevo sino no dejarlo en la superficie, implica interesarse, apropiárselo y aplicarlo en lo cotidiano.
Es un ejercicio diario que se retroalimenta y, cada vez, lleva a abrir más y mejores puertas.