03/12/2024
La primera vez que sentí que era médica no fue cuando rendí mi última materia, ni cuando me dieron el título, ni siquiera cuando entré por primera vez al hospital.
La primera vez que me sentí médica fue el día que tuve que dar la tristísima noticia a una familia de que su ser querido se iba a mxrir. Pronuncié la frase hecha: “Ya no hay nada que hacer”. A lo que un familiar contestó: “Sí hay, doctora. ¿Usted me puede abrazar?”.
Ese día entendí que no importa cuánto estudies, cuántos posgrados hagas o cuánta experiencia tengas; sin empatía, sin mirar a los ojos a quien sufre, todos esos conocimientos no sirven de nada.
Esa especialidad quedó atrás. Hoy me vinculo con mis pacientes y mis colegas desde otro lugar: desde el bienestar. Aun así, seguiré necesitando un abrazo, una palabra de aliento y la mano de quienes me ayudaron a llegar hasta aquí.
¡Feliz día a todos mis colegas! En especial, a todos los que siempre me acompañan.