04/06/2026
Hay tensiones que reconocemos enseguida.
Un hombro rígido.
Una cadera tensa.
Una mandíbula apretada.
Y hay otras más sutiles.
Las expectativas.
La necesidad de controlar.
La costumbre de sostenerlo todo.
La práctica nos ofrece algo simple y profundo: espacio.
A veces apenas unos centímetros en una postura.
A veces una respiración más amplia.
Y, de vez en cuando, el espacio suficiente para relacionarnos de otra manera con aquello que estamos viviendo.
Eso ya es mucho.