07/08/2026
Hace cinco años me sentía completamente frustrada con mi vida profesional. Estaba desorientada, agotada y sentía que había perdido la ilusión.
Trabajaba sin parar. Veía a mis hijas apenas dos días a la semana y sentía que mi vida era solo trabajar para sobrevivir.
En plena pandemia, como médica, viví algunos de los momentos más duros de mi carrera. Hice todo lo que estuvo en mis manos para cuidar a mis pacientes, pero también cargué con el dolor de ver perder muchas vidas. Esa etapa marcó un antes y un después para mí.
Un día entendí que necesitaba reinventarme. No porque dejara de amar la medicina, sino porque necesitaba volver a encontrar paz en ella.
Tenía miedo. Sentía que no sabía lo suficiente. Así que estudié más, hice diplomados, maestrías, viajé para seguir formándome y decidí apostar por un nuevo camino: la medicina estética.
No lo hice pensando en el dinero. Lo hice porque soñaba con recuperar mi tiempo, estar más cerca de mis hijas y seguir ejerciendo la medicina desde un lugar que también cuidara de mí.
Hoy amo lo que hago. Tengo el privilegio de ayudar a las personas a recuperar su confianza, mejorar su autoestima y sentirse mejor con ellas mismas. Y eso también transformó mi propia vida.
Si hoy estás pasando por un momento difícil, solo quiero decirte esto: a veces, el capítulo más oscuro de tu vida es el que te lleva al camino que realmente estabas destinado a recorrer.
Nunca dejes de creer en esa idea que no deja de volver a tu cabeza. Tal vez ahí esté la vida que estás buscando.
Elige un trabajo que ames y no sentirás que trabajas ni un solo día de tu vida.
Abrazos!