03/04/2026
Podríamos llamar estas reflexiones ...
𝑳𝒂 𝒔𝒂𝒃𝒊𝒅𝒖𝒓𝒊𝒂 𝒅𝒆𝒍 𝒚𝒐𝒈𝒂 𝒅𝒆 𝒍𝒂 𝒇𝒍𝒖𝒊𝒅𝒆𝒛
Lo escuchamos muy seguido.
Todo fluye, nada permanece.
Todo transita, nada se detiene.
Todo viene y parte, nada se queda.
Y sin embargo, no sabemos ser fieles a la naturaleza del momento, fluir con el curso de los acontecimientos desde la consciencia y la ecuanimidad, saber tomar y saber soltar, dejarnos inspirar por el abierto y apacible espíritu del valle.
La vida no es una fotografía fija. No es una diapositiva inmóvil. No es una escena que se detiene. La vida sigue su curso, es impredecible e imprevisible, es como el mercurio que no puedes coger con los dedos, como el torrente de agua que encuentra la manera de seguir su curso.
Nada deja de estar sometido a la transItoriedad, pero cuando algo dura más nos engaña, como si fuera el más hábil prestidigitador, y creemos que es fijo, que dura siempre.
Lo fijo se endurece.
La flexibilidad es vida, pero la rigidez es muerte.
Lo fijo está en la mente, pero no en la vida.
La mente acumula, endurece, se adhiere a viejos modelos y patrones, imita, no se renueva, carga con su fardo de traumas, complejos, frustraciones y heridas psIcológicas.
La vida cambia, pero la mente se agarra con desesperación a su jaula de ignorancia, avaricia y odio. La mente quiere detenerse en sus esquemas, en sus ciegos y mecánicos modelos de pensamiento, en su culpabilidad, su desdicha, su rencor y su necedad. Los años discurren y la mente se niega a cambiar.
[El video llegó a mis manos inspirado en el Otoño, sin saber su creador me es imposible citarlo]