10/08/2026
A veces no estamos perdidos.
Estamos siguiendo un camino que no elegimos.
Una meta que alguien más imaginó para nosotros.
Una idea de éxito que aprendimos.
Un “deberías” que se volvió propio de tanto repetirlo.
Y seguimos avanzando.
Aunque algo adentro diga:
“No es la mía”.
Quizás por eso algunas metas, cuando finalmente se alcanzan, no producen alegría.
Porque nunca fueron nuestras.
Hay caminos que se abren cuando dejamos de intentar llegar a donde se suponía que teníamos que llegar.
Y recién ahí podemos empezar a caminar hacia donde sí.
Te abrazo ♥️
Sara Sandomirsky