09/07/2026
La verdadera independencia se teje con industria nacional
En este 9 de julio, mientras conmemoramos una fecha fundamental para nuestra identidad como nación, desde la Cámara de Confeccionistas de Pergamino queremos hacer llegar un saludo fraterno a todos los argentinos. Sin embargo, este aniversario nos convoca a una profunda y necesaria reflexión sobre el significado actual de nuestra soberanía.
Hoy, el sector manufacturero que representamos atraviesa momentos críticos. Como actividad de mano de obra intensiva, nos enfrentamos a una realidad asfixiante: la reciente apertura económica ha generado asimetrías profundas que han dejado a nuestras empresas en una posición de extrema vulnerabilidad. El esfuerzo que realizan a diario nuestros empresarios y emprendedores por sostener sus planteles de empleados es mayúsculo, pero la realidad se impone con dureza. Mes a mes, el escenario se vuelve más complejo y la sostenibilidad de nuestras fuentes de trabajo se encuentra en riesgo real.
Desde el Gobierno se sostiene que la apertura a la importación es el camino para mejorar los precios que pagan los consumidores. No obstante, desde nuestra experiencia en el terreno, sabemos que esta visión es incompleta y peligrosa. El daño estructural que produce la desindustrialización es infinitamente mayor que cualquier beneficio efímero en la góndola. Cuando una industria cierra, no solo se pierde una empresa; se pierde conocimiento, se destruye empleo genuino y se debilita el tejido social de nuestras comunidades.
Por ello, en este Día de la Independencia, queremos invitar a toda la sociedad y a nuestras autoridades a reflexionar: ¿es posible hablar de una patria verdaderamente independiente si renunciamos a nuestra capacidad de producir? La pérdida de la industria nacional no es un costo menor, es una renuncia a nuestra autonomía económica y, en última instancia, un retroceso en el camino de nuestra libertad.
La Cámara de Confeccionistas de Pergamino reafirma su compromiso con el trabajo argentino y hace un llamado urgente a considerar que, sin industria, la independencia es apenas una palabra vacía. Necesitamos políticas que protejan el esfuerzo de quienes producimos, porque estamos convencidos de que el desarrollo nacional no se compra afuera, se construye aquí, con manos argentinas.