18/10/2025
Hay madres que no despiertan con un “feliz día”, que caminan el Día de la Madre en silencio… con los brazos vacíos y el corazón lleno de ausencias.
Madres que aprendieron a vivir con una silla vacía, con un nombre que ya no responde, con un cuarto que sigue oliendo a despedida.
Ningún calendario las menciona.
Nadie sabe cómo mirarlas.
Porque hay dolores que la gente no soporta ver, pero ellas los llevan a cuestas todos los días.
Este mensaje es para ellas.
Para vos, mamá, que perdiste a tu hijo en una batalla que el mundo nunca entendió: el suicidio, las adicciones, la tristeza que se les metió en el alma.
No fue falta de amor.
No fue descuido.
No fue tu culpa.
Tu hijo no se fue de vos.
Se fue del dolor.
Quizás nadie te lo dijo, pero sos una madre inmensa.
Porque amaste cuando él ya no podía amarse.
Porque luchaste con palabras, con médicos, con noches sin dormir, con promesas rotas, con esperanzas tercas.
Porque lo acompañaste hasta donde pudiste, incluso cuando el mundo lo señaló.
Este día, mientras otros brindan, vos abrazás una foto.
Y aunque el mundo calle, tu maternidad no murió.
Ser madre de un hijo que ya no está… es seguir hablando con el silencio, seguir encendiendo una vela, seguir pronunciando su nombre como un rezo.
Hay un amor que no muere con la muerte.
Ese es el tuyo.
“Lo hiciste bien. Sos valiente. Seguis siendo su mamá.”
Porque sí: lo sos.
Madre de un cuerpo ausente y de un amor eterno.
Madre con cicatrices, madre con preguntas, madre con el corazón partido… pero madre, al fin y para siempre.
La verdad es esta: tu hijo existió, tu amor existe, tu maternidad merece ser nombrada.
En nombre de todas las voces que callaron, te digo:
Feliz Día, mamá del dolor valiente.
Tu amor no fracasó. Tu amor resistió lo imposible. .