28/08/2026
Epicteto (55-125 d.C.) fue un destacado e influyente filósofo griego de la escuela estoica. Vivió parte de su vida como esclavo en Roma, su amo le permitió estudiar con un gran maestro estoico Musonio Rufo.
El amo de Epicteto era reconocido como un hombre cruel, un día su amo lo torturó hasta quebrarle una pierna, para demostrarle su dominio, pero su esclavo no reaccionó, poco tiempo después le otorgó la libertad.
Abrió su propia escuela y enseño filosofía hasta que el emperador Domiciano expulso a todos los filósofos de Roma, porque los veía como una amenaza.
Se fue a Grecia y fundó una prestigiosa escuela de filosofía estoica, muchos jóvenes de familias nobles romanas viajaban allí para estudiar con él, enseño hasta el final de su vida.
No dejó obra escrita, todo lo que sabemos de su pensamiento, se conserva gracias a su destacado discípulo Arriano de Nicopolis.
Arriano tomo notas durante las clases, escribió sobre las lecciones y debates cotidianos de su maestro, lo llamo Discursos, y en un Manual, condensó las frases más prácticas y directas de los discursos como un manual de bolsillo, para la vida diaria.
Esta frase es uno de los fragmentos de su libro. Nos enseña que no son las dificultades, ni el entorno, ni los acontecimientos, que transforman la moral de una persona, sino que actúan como espejo que develan lo que ya estaba ahí.
Tenemos siempre la capacidad de elegir que actitud tomar ante los hechos, como seres responsables que somos.
Muchas de las frases que hoy se utilizan como herramienta práctica de superación personal, desarrollar resiliencia y calma mental provienen de las enseñanzas griegas de hace mas de 2.000 años