11/07/2022
Escuché en la radio una noticia sobre un hombre chino. Joven, de unos 33 años,que se llama Zhou.
Este hombre compró un terreno extra para su casa y en él ha construido una mansión.
Con piscina, toboganes, columpios, discoteca, un trencito, una montaña rusa, una noria, coches, un proyector de películas…
Hasta aquí todo medio normal para una mansión, ¿no?
Pues no tanto.
Porque resulta que esa mansión es para sus 10 perros.
El ascensor es para los perros. Los coches también. Y el trencito y la noria… todo es para los perros.
La noticia da para mucho análisis, pero yo quiero centrarme en una cosa.
Zhou ha hecho la mansión por amor a sus perros. Para darles lo que él cree que es bueno para ellos.
Pero lo que les da, no es lo que los perros necesitan en realidad.
De hecho está muy lejos de ser bueno para los pobres perros, tanto que seguramente los esté enfermando.
Porque los perros necesitan una manada con jerarquías claras, no una discoteca.
Necesitan andar y correr mucho por entornos naturales, no ir sentados en un trencito.
En este ejemplo, por extremo y peculiar resulta obvio.
Pero con las personas a las que queremos (sobre todo con nuestros hijos) muchas veces nos pasa igual y ahí nos cuesta más verlo.
Con todo nuestro amor les damos atenciones y cosas que no son las que de verdad necesitan y que no les hacen bien.
No necesitan una tablet nueva, no necesitan ropa cara, no necesitan chuches, no necesitan ir a extraescolar de inglés…
Los niños de los 0 a los 6 años tienen unas necesidades muy claras, y muy básicas, que en la sociedad actual no se suelen cubrir de forma adecuada.
Cuales son estas necesidades básicas y cómo puedes cubrirlas con actividades sencillas, llenas de sentido y en vuestro día a día es lo vemos con detalle.
Palabras de la genia Tamara Chuvarosky