27/07/2026
Un tratamiento tiene que costar, tiene que implicar un esfuerzo, una renuncia de acceder a otra cosa, porque siguiendo el lema psicoanalítico de que
‘todo no se puede’, a veces hay que optar por gastar dinero en una cosa y dejar de lado otra.
Sin embargo, hay diferentes pacientes, con situaciones económicas tan distintas que lo que es un esfuerzo para uno podría no serlo para otro.
Y ahi está el punto...porque hay analistas que pueden darse el lujo de decirle a un paciente “Ud, cuánto puede pagar por su tratamiento?”,
“, flexibilizando y personalizando
los márgenes de lo que ese profesional desea ganar por cada uno de sus pacientes.
Hay otros analistas que ponen un valor universal: tantos $ por sesión. Si no puede pagar, que lo hagan por la prepaga, o en un hospital público...dicen.
Pero, a lo que quiero llegar es que si bien el tratamiento tiene que costar, a su vez, debe ser lo suficientemente accesible como para poder sostenerlo en el tiempo. Nadie se cura en pocas sesiones.
Es un mito la creencia de que porque alguien “cobra caro” es “bueno”, porque muchas veces esas idealizaciones llevan a desvalorizar a otros que “cobran menos” y son excelentes profesionales y con más sensibilidad, tienen la fortuna de poder adaptarse a las adversidades de la época.