26/04/2022
El sistema nervioso autónomo SNA esta conformado por una parte simpatica, asociada a los ejes de estrés, fight or flight (lucha o huida) y una parte parasimpatica, asociada al esta de calma, rest and digest (descanso y digestión)
La HRV o variabilidad de la frecuencia cardíaca es el intervalo de tiempo que hay entre dos latidos cardíacos continuos y se mide a través de una banda de frecuencia cardiaca, se utiliza como valoración cuantitativa científica del equilibrio del SNA y la integración sistémica del mismo, pudiendo ser predicador en su identificación de datos de disfunciones que pueden preceder a diversas patologías clínicas como la HTA, diabetes, artritis reumatoidea, síndrome de fatiga crónica, dolor crónico inespecifico, etc.
Nuestro estado simpato-vagal es la respuesta a la adaptabilidad que tienen nuestros sistemas a estresores internos y externos. Esta respuesta se puede traducir en un predominio de actividad simpática, parasimpatica o el funcionamiento optimo en la regulación entre ambas.
Actitudes, comportamientos, creencias, hábitos de rutina, contexto socioeconómico, emocional, estilo de vida, activan mecanismos y redes neuronales que responden siempre en un mismo patrón (loop) generando cambios neuro plásticos en el mediano y largo plazo en el sistema.
Una buena adaptabilidad del sistema a estos mecanismos de regulación interna como externa, se traduce en el equilibrio funcional de nuestro organismo.
Este estado del sistema se refleja en la medición de la variabilidad de la frecuencia cardiaca.
Muchos estudios científicos proponen la HRV como indicador de estrés y salud, donde una alta variabilidad se asocia a un equilibrio interno saludable y una baja variabilidad a un estado disfuncional del sistema y al riesgo de desarrollar patologías crónicas.