21/12/2024
En los últimos años, hemos visto cómo surge el debate sobre la creencia en “Papá Noel” y lo que transmitimos a nuestros hijos con ella. A menudo, estas conversaciones nos invitan a caer en los siempre “culpabilizantes fundamentalismos”.
Con la fecha acercándose, oímos palabras como fantasía, mentira, juego, tradición, y nos planteamos: ¿Papá Noel sí? ¿Papá Noel no? Como si existiera una respuesta correcta y universal…
¿Y si dejamos de lado los fundamentalismos y nos enfocamos en disfrutar?
Papá Noel puede formar parte del mundo de nuestra imaginación si así lo elegimos, con esa magia que se transmite de generación en generación, conectando con la ilusión propia de la niñez y su mundo de fantasía.
Y, si en nuestra familia decidimos que Papá Noel no estará presente, también estará perfectamente bien.
Lo único verdaderamente válido es que cada familia elija lo que más disfrute, en sintonía con sus valores, creencias y emociones, únicas e irrepetibles.
Algunas familias imaginarán a Papá Noel como un ser mágico; otras compartirán la historia de San Nicolás; otras elegirán que sea un día más. Y cada decisión será especial para quienes la viven.
Juzguemos menos, abracemos más.
Que esta Navidad nos encuentre rodeados de amor y paz. Que sea una oportunidad para reencontrarnos, agradecer y compartir.
Que la ilusión y la esperanza sean el motor que impulsen nuestros sueños más profundos.
¡Celebremos la vida, irradiemos amor!