19/02/2026
Querer quedar bien con todo el mundo es una tarea imposible, que muchas veces lleva a la culpa, a no asumir el propio deseo y a hacer todo por los otros, sin tener en cuenta lo que a uno le pasa con eso.
Es muy cansador y resulta muy limitante el hecho de tener que satisfacer todo el tiempo las demandas del Otro (o lo que creemos que son las demandas del Otro).
La tarea imposible de “querer quedar bien” con todo el mundo para “quedar bien” con nosotros mismos, termina generando efectos contraproducentes.
La falta de límites para no perder el amor del otro se termina transformando en culpa o en un enojo por tener que soportarlo.
Cuando uno quiere demasiado hacer feliz a todo el mundo, suele limitar su vida a lo que piensan que los otros esperan de él y se encuentra todo el tiempo presionado por la mirada de los otros y el miedo a fallar.