01/08/2026
Si querés músculo, tenés que comer músculo. Ese es el punto de partida.
Las carnes son la fuente principal: vaca, pollo, pescado y cerdo. Los huevos y los lácteos, derivados de origen animal, también aportan proteína. En el huevo la clara es la parte proteica y la yema aporta grasa saludable.
Con los lácteos la cuenta es simple. Si tolerás la lactosa y no tenés alergia a la proteína de leche, consumilos. Si sentís que no te caen bien, buscá la proteína en otro alimento. Siempre descremados o bajos en grasa, independientemente de si tu objetivo es bajar o aumentar de peso, para cuidar el aporte de grasas saturadas y la salud cardiovascular.
Lo que sí conviene bajar en frecuencia: las carnes ultraprocesadas. Salchichas, salames, chacinados y jamones de mala calidad. No te vas a enfermar por un pancho, pero que sean ocasionales.