07/05/2026
En la Semana de la Salud Mental Materna (4 al 10 de mayo) quiero detenerme a hablar de algo que muchas veces se invisibiliza: la sobrecarga de las tareas de cuidado.
Ser mamá hoy parece venir acompañado de una exigencia imposible:
criar con paciencia infinita, trabajar, sostener la casa, ocuparse de la salud física y emocional de los hijos, estar presentes, verse bien, mantener vínculos, rendir laboralmente, cuidar la pareja, tener vida social… y además hacerlo sin cansarse, sin enojarse y sin desbordar.
Las redes, las opiniones y el bombardeo constante de información sobre “cómo ser una buena madre” muchas veces generan culpa, agotamiento y sensación de no estar haciendo nunca lo suficiente.
Pero maternar no debería significar olvidarse de una misma.
Cuidar la salud mental materna también implica hablar de descanso, de redes de apoyo, de corresponsabilidad en las tareas de cuidado, de límites y de permiso para no poder con todo.
Porque detrás de cada mamá que sostiene, hay una mujer que también necesita ser cuidada, escuchada y acompañada.
Cuidar a quien cuida también es una forma de cuidar a las infancias 💜