21/05/2026
Esta semana terminé el primer ciclo de encuentros con familias y todavía sigo procesando todo lo que movilizó en mí 💛✨
No fue solo un espacio de trabajo.
También fue animarme a habitar un lugar profesional que durante mucho tiempo me generó preguntas, dudas y búsquedas 🌱
Y aunque me dio mucho miedo e incertidumbre, esas mismas preguntas fueron las que me empujaron a animarme y empezar.
La terapia ocupacional es inmensa, y encontrar el propio modo de acompañar procesos lleva tiempo.
Estos encuentros nacieron desde una necesidad muy genuina de frenar un poco la lógica de querer trabajar todo, resolver todo y llegar rápido a todo.
De poder ayudar a las familias a organizar, priorizar y darle dirección al proceso 🧩
Porque muchas veces, cuando todo aparece al mismo tiempo, también aparece la ansiedad, la prisa y el funcionamiento en automático.
Y a veces acompañar no es sumar más exigencias.
A veces acompañar también es ayudar a ordenar 💭
Me interesaba construir un espacio donde pudiéramos pensar juntos qué necesita hoy más acompañamiento, qué cosas pueden esperar y cómo sostener los procesos en la vida cotidiana, más allá de la hora de sesión.
Creo que en los tiempos que corren hacernos un espacio para conversar de verdad no es tan simple.
Ni para las familias, ni tampoco para nosotros como profesionales.
Y este proceso también me invitó a reflexionar sobre mi propio quehacer profesional, sobre cómo generar espacios que permitan detenerse, registrar y construir desde otro lugar 🤍
Me llevo muchísimo aprendizaje y un enorme agradecimiento hacia cada familia que se permitió compartir algo tan íntimo como su cotidianeidad.
Sigo convencida de que los procesos más significativos no siempre son los más rápidos, sino los que encuentran una dirección posible y alguien que acompañe a sostenerla 💛🌿
¿En qué momento dejamos de pensar los procesos como algo para resolver rápido y empezamos realmente a habitarlos?