27/03/2026
✨ Se cumplen 25 años de práctica de Yoga para mí (casi la mitad de mi vida).
En esta misma época del año, pero en 2001, tomé mi primera clase en Antara Antara Escuela de Yoga (cuando todavía no estaba la casa de Giorello).
Tan bien me hizo, que nunca más lo dejé.
Como muchxs alumnxs, en los primeros años después de cada clase descubría músculos que ni sabía que existían 😆
Cuando hice mi Instructorado, allá por 2006 y 2007, estaba atravesando un momento muy crítico y bisagra de mi vida.
Meterme de lleno en esta filosofía fue lo que me sostuvo.😌
Siempre digo que el Yoga me salvó la vida, porque me ayudó a construir una base desde la cual después pude abrirme e ir incorporando nuevas disciplinas que terminaron de forjar mi camino.
Cuando empecé a dar clases me encontré con una versión de mí que no conocía… y me encantó descubrirla.
Como todo lo nuevo, hubo que pulirlo y darle forma con el tiempo.
Ser una yoguini no me volvió ni buena, ni santa, ni un ser de luz.
Practicar Yoga como filosofía de vida me ayudó a encontrarme con quien realmente soy: reconocer mis sombras y también mi parte más luminosa
Con los años también llegó la posibilidad de formar parte del cuerpo docente del Instructorado, algo que me llena profundamente.
Acompañar procesos de formación, ver cómo cada persona descubre su propia manera de habitar el Yoga, es una de las experiencias más lindas que me ha regalado esta práctica 🙏🏻
En el camino conocí muchxs profes que dejaron huella en mí, y a cada unx los recuerdo con mucho respeto.
También conocí muchxs alumnxs… y al mejor compañero de vida que puedo tener.
Agradezco profundamente a la vida por haber puesto el Yoga en mi camino.
A cada persona que se acerca a practicar.
A quienes sostienen la práctica en el tiempo, a quienes estuvieron de paso y a quienes ya no están en este plano, pero siguen viviendo en mí.
Gracias a quienes confiaron en mí y me permitieron compartir este camino durante tantos años.
Shanti Shanti Shanti 🕉️
Namaste 🙏