11/06/2026
LA HUELLA ETERNA DE NUESTRO "NEGRO"
En nombre de toda la familia de Amílcar Ángel "Negro" Deladoey, queremos hacer llegar nuestro más sincero y profundo agradecimiento a la comunidad por el afecto y el respeto recibido en estos días tan difíciles.
Queremos expresar una gratitud primordial e infinita al Hospital San Roque. Esta institución no solo fue el gran orgullo de nuestro padre, sino el lugar al que le dedicó gran parte de su vida con un amor y una entrega incondicionales. Queremos hacer una mención muy especial a todo su cuerpo médico y de enfermería, quienes con un profesionalismo intachable y una profunda humanidad cuidaron de él en sus momentos de necesidad. Ver reflejado su legado en el cariño de su personal y en cada donación recibida nos confirma que su esfuerzo valió la pena y que su espíritu solidario sigue habitando esos pasillos que él tanto cuidó. Sabemos, con total certeza, que ver a su querido hospital respaldado por su pueblo es exactamente la despedida que él hubiera deseado.
Asimismo, queremos manifestar un agradecimiento profundamente íntimo y especial a Mónica Chamot. Mónica fue su cuidadora principal durante sus últimos años de vida, entregándole no solo su valioso tiempo y dedicación, sino un cariño genuino, paciencia y un resguardo que nuestra familia jamás olvidará. Fuiste su gran sostén, Mónica, y te consideramos parte fundamental de la paz de sus últimos días.
En este mismo sentido de afecto cercano, queremos expresar un agradecimiento muy especial a Margarita Crepy, por habernos acompañado con sus profundas palabras y por traer a la memoria tantos hermosos recuerdos del "Negro", su gran amigo.
Agradecemos también de corazón a todas las autoridades, instituciones, amigos, vecinos y exalumnos que nos acompañaron en el homenaje de su adiós. Gracias por estar presentes, pero, sobre todo, gracias por abrazarnos con sus palabras y por compartir con nosotros tantas experiencias, vivencias y anécdotas compartidas con el "Negro". Escucharlos recordar su calidez, su rectitud y sus bromas fue el bálsamo que nuestra alma necesitaba. Así es como queríamos recordarlo: no desde el vacío de la ausencia, sino desde la celebración de una vida plena, generosa y con un propósito claro.
Nos consuela profundamente confirmar que el paso de Amílcar por este mundo no fue indiferente; fue el tránsito de una vida que, con sencillez y entrega, dejó una huella imborrable en el corazón de todos los que tuvimos el privilegio de conocerlo.
A nuestro querido personal de la empresa, a la comunidad entera y a todos en general, les hacemos llegar nuestro más sincero reconocimiento por cada muestra de afecto recibida. Gracias por ayudarnos a honrar su memoria y por mantener vivo su legado de bien.
Familia Deladoey