13/06/2026
«Los hongos no son bacterias»
“La proliferación de bacterias en la piel provoca mal olor”
ENTREVISTA PERIODICO El Alteño 7/6/26
El cuidado de los pies suele ser uno de los aspectos más descuidados de la salud humana, a menudo relegado hasta que aparece el dolor, la incomodidad o una patología evidente. Para profundizar en esta materia el podólogo Martín Dávila explicó las afecciones más comunes de las extremidades inferiores, los errores en la automedicación contra las micosis y las pautas para una higiene diaria adecuada.
*El Alteño: * Para comenzar, ¿cuál es la definición exacta de la podología y qué abarca su campo de estudio dentro del área médica?
Martín Dávila: La podología es una especialidad de la ciencia médica que se ocupa de estudiar, diagnosticar y tratar las patologías del pie. Los podólogos abordamos todas las onicopatías, término técnico para las afecciones de las uñas, como las uñas encarnadas y las micosis, conocidas como hongos en las uñas. Tratamos además el resto de las dolencias estructurales de la extremidad: el pie de atleta, el pie plano y el pie cavo; para estos dos últimos diseñamos y confeccionamos plantillas ortopédicas a medida. En resumen, nuestra disciplina trata las patologías exclusivas que se desarrollan desde el tobillo hasta la punta de los deditos.
*E.A.:* Cuando una persona detecta hongos en los pies, lo habitual es acudir a la farmacia a comprar una crema o un talco con la idea de resolver el problema rápido. ¿Es un proceso tan sencillo?.
M.D.: No, en absoluto. Existe un error de concepto. Para tener una infección por hongos, es necesario que el sistema inmunitario del individuo sufra una alteración o se encuentre en mal estado. De ahí que comprar un talco, una pomada o un antimicótico en la farmacia sin un examen previo de laboratorio y sin un cultivo micológico constituye un error grave. Al actuar de esa manera, lo único que el paciente consigue es hacerle resistencia al hongo, lo cual inmuniza al microorganismo contra futuros ataques médicos.
*E.A.:* ¿A qué se debe que los hongos posean esa capacidad de generar tanta resistencia a los tratamientos comerciales?.
M.D.: Se debe a la enorme variedad de microorganismos existentes. Hay tres grandes familias de hongos: dermatofitos, levaduras y mohos. En Bolivia, según los estudios y el catálogo con el que trabajamos en la consulta, ya se identifican cerca de 150 tipos de hongos diferentes. A nivel global, la Organización Mundial de la Salud (OMS) registra más de 350 variantes. Por si fuera poco, cada hongo posee entre tres y cuatro cepas distintas en su estructura genética.
El ejemplo más común es la candidiasis, provocada por la famosa Candida, un microorganismo que todos los seres humanos alojamos en el cuerpo de forma natural. Cuando el sistema inmunitario se debilita, esta Candida se torna agresiva, rompe el equilibrio biológico y coloniza las uñas de los pies. Esto sucede porque encuentra un entorno ideal que combina tres factores: transpiración, escasa ventilación y temperaturas elevadas dentro del calzado. Estos elementos forman un caldo de cultivo perfecto para su reproducción.
*E.A.:* Bajo este panorama de alta complejidad biológica, ¿cuánto tiempo toma eliminar una infección por hongos en su totalidad?.
M.D.: El tratamiento es largo y requiere una enorme constancia. La eliminación completa de un hongo del cuerpo toma un periodo de entre 12 y 18 meses de terapia continua. Si consideramos que en el contexto nacional conviven 150 tipos de hongos con más de 1.500 cepas mutables, el uso intuitivo de un antifúngico resulta ineficaz.
Es primordial aclarar que los hongos no son bacterias, sino microorganismos distintos que se asientan y colonizan los tejidos corporales. Si se aplica clotrimazol, itraconazol o cualquier otro fármaco similar de manera aleatoria, sin saber si la cepa específica es sensible a esa composición química, se produce la temida resistencia médica. Por esta razón, la automedicación resulta desaconsejable en todos los casos.
*E.A.:* Existe la creencia de que el mal olor en los pies es un síntoma inequívoco de la presencia de hongos. ¿Es verdadera esta afirmación?.
M.D.: Es una afirmación que genera confusión y que respondo con un sí y un no a la vez. La presencia de una micosis provoca un proceso de maceración en la piel, pero el mal olor característico no es responsabilidad de los hongos, sino de las bacterias. Las bacterias proliferan en la zona húmeda, se alimentan de los residuos celulares y provocan la descomposición del sudor acumulado. Esta fermentación de origen bacteriano es la que produce ese olor penetrante, similar al del queso roquefort.
Dicha alteración clínica se conoce de forma general como pie de atleta. A diferencia de la micosis en las uñas, esta afección bacteriana y superficial se supera de forma satisfactoria en un plazo de apenas 15 días si recibe el tratamiento correcto. El vínculo erróneo que la gente establece entre el hongo y el olor proviene del desconocimiento general sobre el tema.
*E.A.:* Si el mal olor responde a una causa bacteriana, ¿cuál es entonces el efecto real de los hongos en las extremidades?.
M.D.: Los hongos alteran las estructuras queratínicas y cutáneas. Su manifestación más visible es el engrosamiento crónico de las uñas, así como el aumento del grosor de la piel en la planta del pie, la cual se deteriora debido a la humedad constante de la sudoración. Hay que tomar en cuenta que poseemos alrededor de 250.000 glándulas sudoríparas en la planta de cada pie. Esto significa que medio millón de estas glándulas vierten líquido de manera continua para regular la temperatura de nuestras extremidades.
Si una persona se descalza y pisa el suelo, la huella de su sudoración queda marcada de inmediato en el piso debido a esta intensa actividad glandular. El problema surge porque encerramos el pie en zapatos herméticos hechos de cuero o de goma, materiales que impiden el flujo de aire. Al carecer de una ventilación adecuada, la combinación de transpiración y calor corporal activa el caldo de cultivo que mencioné.
*E.A.:* Respecto al calzado, el uso de tenis es masivo por comodidad. ¿Qué resulta más beneficioso para la salud podológica: el zapato de cuero tradicional o las zapatillas deportivas?.
M.D.: Ambos poseen utilidades válidas, pero el diseño tecnológico actual de las zapatillas deportivas aporta mayores beneficios directos para la salud del pie. No obstante, es vital aclarar una condición estricta: el calzado deportivo elegido no debe ser de cuero rígido ni tampoco totalmente cerrado o impermeable. Las zapatillas de uso diario no deben fabricarse con lona ni con materiales pesados.
Hoy en día, la industria diseña los tenis con mallas elásticas y tejidos perforados que facilitan la máxima ventilación posible. Los fabricantes comprendieron que, ante la sudoración inevitable que genera el medio millón de glándulas sudoríparas en su labor de autorrefrigeración, el calzado debe cooperar con la evaporación del líquido a través de una corriente de aire constante.
*E.A.:*Además de un calzado adecuado, ¿qué otras pautas recomienda incorporar en la rutina diaria de higiene?
M.D.: La medida preventiva más importante de todas, y que la mayoría de los seres humanos olvida por prisa, es el secado meticuloso de los pies al salir de la ducha. Es un hábito infrecuente. Si el pie se introduce todavía húmedo en el calcetín y luego en el zapato cerrado, se generan las condiciones óptimas para que ocurra la fermentación bacteriana y aparezcan las afecciones dérmicas.
Muchos pacientes acuden a la consulta externa y me preguntan extrañados por qué sufren de mal olor o de hongos si ellos se lavan los pies todos los días. La respuesta es siempre la misma: el aseo diario no sirve de nada si se omite por completo el secado posterior. Respecto al lavado, no aconsejo el uso de jaboncillos cosméticos comunes. Recomiendo emplear el jabón tradicional de lavar ropa, que es una opción económica y sumamente eficaz para garantizar una higiene profunda y neutralizar la acidez de la zona.
*E.A.:* Existe la creencia de que las saunas, los hoteles y las piscinas públicas son focos principales de infección. ¿Se trata de un mito o es una realidad médica?
M.D.: No es ningún mito; es una realidad clínica absoluta. Los hongos poseen una resistencia ambiental asombrosa; logran sobrevivir en una toalla húmeda hasta por ocho días consecutivos.
* E.A.:* Cuando una persona visita una sauna, una piscina pública o un hotel y no utiliza sandalias propias en las zonas comunes o en las duchas, el riesgo de contagio debido a una desinfección deficiente de las superficies es muy elevado. Los jóvenes que practican natación asisten con frecuencia a la consulta con cuadros severos de pie de atleta o con contaminación micótica en las uñas por este descuido.
Sin embargo, existe otro tipo de contagio cruzado del que nadie habla: el que provoca la propia prenda de vestir del usuario. Un porcentaje elevado de personas se infecta a través de sus propios calcetines. Esto ocurre porque casi nadie realiza una distinción entre el calcetín izquierdo y el derecho al usarlos, lo que traslada los microorganismos de un pie al otro en días sucesivos.
*E.A.:* En relación con las prendas de vestir, ¿qué consecuencias acarrea la práctica de utilizar el mismo calcetín durante más de un día consecutivo?
M.D.: Si la persona ya padece de mal olor o transpiración ácida, el uso prolongado de la misma prenda agrava el problema de forma inmediata y abre las puertas a infecciones mayores. Si el individuo no manifiesta mal olor ni exceso de sudor, el riesgo inmediato es menor, aunque no idóneo. Es sabido que existen personas que no toman duchas diarias o que mantienen los mismos calcetines puestos por dos o tres jornadas consecutivas.
A pesar de estas costumbres, la recomendación médica estricta es utilizar el calcetín durante un máximo de dos días antes de cambiarlo por una prenda limpia. El uso continuo de un zapato hermético con una media que no sea de algodón eleva la temperatura, acumula la transpiración y genera una fermentación bacteriana inevitable. El lavado constante de los calcetines es obligatorio para preservar la salud del pie.
*E.A.:* Para concluir, ¿cuál es el procedimiento técnico correcto para realizar un corte de uñas adecuado en el hogar y evitar complicaciones?.
M.D.: El corte de las uñas de los pies debe ser siempre recto, sin excepciones. Se debe permitir el crecimiento libre de la uña hacia adelante y realizar el corte limpio justo al nivel del rodete de la piel o pulpejo, es decir, en el borde exterior donde termina la carne de la punta del dedo. Jamás se debe realizar un corte profundo por debajo de ese límite cutáneo natural.
Existe un error muy común en los hogares que consiste en replicar en los pies el corte redondeado que se realiza en las manos. Esta acción es peligrosa porque la anatomía y la presión mecánica de cada extremidad son diferentes. En la especie humana se identifican hasta 20 morfologías distintas de uñas. Ni siquiera dos hermanos comparten la misma estructura ungueal exacta, ya que cada individuo posee una herencia cromosómica combinada única que proviene de sus padres, abuelos y antepasados. Esa carga genética determina la forma y la inclinación de la uña con el paso de los años. Por lo tanto, el mantenimiento higiénico debe respetar la morfología anatómica particular de cada pie para evitar desvíos dolorosos o encarnaduras traumáticas.