13/09/2026
Hay una parte de enseñar que no se ve.
No está en la postura perfecta,
ni en cuánto avanzó un alumno,
ni en cuántas series puede hacer.
Está en aprender a mirar.
Mirar cuándo intervenir.
Cuándo esperar.
Cuándo sostener.
Y cuándo simplemente dejar que el otro encuentre su propio camino.
Un ajuste no es hacer que el cuerpo de alguien llegue más lejos.
A veces es apenas una dirección.
Un poco de espacio.
Un recordatorio de respirar.
Y después, soltar.
Quizás por eso sigo enamorada de esta práctica después de tantos años.
Porque cuanto más aprendo,
más entiendo que enseñar Ashtanga tiene muy poco que ver con enseñar posturas.
Tiene que ver con acompañar.
Y eso, para mí, es lo más bonito de sostener a un grupo de personas practicando juntas.
Amo!
📍 Barrio Las Palmas
📞 76611024