01/05/2026
Hay pérdidas que no ocurren de un momento a otro.
No tienen una fecha precisa, ni un ritual que las acompañe.
A veces, ni siquiera se reconocen como pérdidas.
Cerrar una etapa, terminar un vínculo, tomar una decisión importante en la vida…
puede implicar dejar atrás algo más que una situación concreta.
Se dejan formas de ser, expectativas, proyectos, maneras de habitar los vínculos,
e incluso versiones de uno mismo que ya no continúan.
Sin embargo, no siempre hay un espacio para detenerse a reconocer lo que eso implica.
Muchas veces, estas experiencias son leídas desde afuera como avances, logros o decisiones necesarias.
Y aunque puedan serlo, eso no excluye que también impliquen una pérdida.
Desde la psicoterapia psicoanalítica, no todo duelo se presenta de forma evidente.
Existen procesos de pérdida que no logran ser nombrados, simbolizados o elaborados en su momento.
Y cuando algo de lo que se ha perdido no encuentra palabras,
no desaparece.
Permanece.
A veces como una sensación de inquietud difícil de ubicar,
como una incomodidad persistente,
o como una ansiedad que aparece sin una causa clara.
No se trata de pensar que toda ansiedad responde únicamente a un duelo,
pero sí de abrir la posibilidad de que, en algunos casos,
pueda estar relacionada con algo que no ha tenido lugar para ser reconocido.
Nombrar lo que se ha dejado atrás no es quedarse en el pasado.
Es darle un espacio dentro de la propia historia.
Y en ese movimiento, algo puede empezar a ordenarse de otra manera.
🌿 Date tu espacio🐛🦋
Psicoterapia psicoanalítica online
Un espacio para comprender la ansiedad más allá de lo evidente.
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