08/10/2021
La crisis de 2020 que hemos soportado no es una aberración del sistema sino, como argumenta Alex Callinicos, un aspecto de su crisis permanente.
El crecimiento mundial ha sido impulsado cada vez más por el desarrollo de burbujas financieras que estimularon el consumo y la inversión. Los estados siempre ayudaron a diseñar estas burbujas, pero desde el colapso de 2007-8, el crecimiento ha llegado a depender de la inyección en el sistema financiero de dinero nuevo por parte de los bancos centrales que impulsaron los mercados de activos, elevando el precio de los bienes raíces, las acciones y las acciones, y los bonos, e hicieron que los ricos fueran aún más ricos. El nuevo gigante económico China tiene su propia versión de esta dinámica basada en la inversión financiada con deuda en industrias de exportación, lo que está contribuyendo a una tasa de crecimiento decreciente.
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