08/08/2026
Cuando una mujer denuncia una situación de acoso, el debate suele desviarse muy rápido hacia lo personal.
Ya no importa únicamente qué ocurrió, empieza a discutirse cómo habló, cómo reaccionó, por qué tardó en denunciar, qué palabras utilizó o si su relato "suena creíble" e incluso expresiones con las que intenta explicar su experiencia subjetiva/íntima/personal, terminan convertidas en motivo de burla.
Y ahí hay un problema que merece atención.
Una cosa es investigar una denuncia con rigor y garantizar el debido proceso, otra muy distinta es ridiculizar a quien denuncia, la burla, el descrédito y el cuestionamiento constante forman parte de procesos de revictimización que dificultan que otras personas hablen de experiencias similares.
La psicología del trauma ha mostrado que no existe una única forma de responder ante una situación de amenaza, sin embargo, seguimos evaluando las denuncias desde la idea de la "víctima perfecta": aquella que reacciona exactamente como esperamos, cuando eso no ocurre, el foco deja de estar en los hechos y se desplaza hacia la persona.
Esto lo reflexiono y escribo desde un espacio de vulnerabilidad y de experiencia personal: cuando fui víctima de acoso laboral (vertical y horizontal) en distintos programas de psicología en Barranquilla y Valledupar, las narrativas rara vez se centraron en las dinámicas institucionales que favorecían esas formas de violencia y en cambio, la conversación se desplazó hacia mi persona: si había sido suficientemente profesional, prudente o si el problema era mi manera de actuar o si no había considerado que yo era "la problemática".
Con el tiempo entendí que resulta más cómodo cuestionar a quien denuncia, que preguntarse por los sistemas, las relaciones de poder, los silencios cómplices y las culturas organizacionales que permiten que estas situaciones ocurran.
Quizá esa sea la pregunta que deberíamos hacernos con mayor frecuencia: ¿por qué seguimos examinando primero a quien denuncia antes que al presunto victimarix y al contexto que hizo posible la denuncia?
Filigrana Caribe S.A.S
*Para profundizar:
-Bracha, H. S. (2004). Freeze, Flight, Fight, Fright, Faint; Adaptationist Perspectives on the Acute Stress Response Spectrum. CNS Spectrums, 9(9), 679–685. https://doi.org/10.1017/S1092852900001954
-Kozlowska, K., Walker, P., McLean, L., & Carrive, P. (2015). Fear and the Defense Cascade: Clinical Implications and Management. Harvard Review of Psychiatry, 23(4), 263–287.
-Roelofs, K. (2017). Freeze for action: Neurobiological mechanisms in animal and human freezing. Philosophical Transactions of the Royal Society B, 372(1718).
-Herman, J. L. (2022). Trauma and Recovery (3rd ed.). Basic Books.
-American Psychological Association. (2019). Guidelines for Psychological Practice with Girls and Women.