02/09/2016
El CRIMEN DE "LA DALIA NEGRA"
Elizabeth Short ('Betty' para los amigos) nació el 29 de julio de 1929 en Boston Massachuset (Estado Unidos). Era la tercera de las cinco hijas de Cleo Short y Phoebe Mae Sawyer. Para 1951, tenía 22 años de edad, trabajaba como mesera, modelo de fotografías y soñaba con ser estrella de cine, obtuvo algunas papeles de extra, pero a menudo, se encontraba en las caravanas de las audiciones, en lugar de los platós de Hollywood. En los bares y clubes nocturnos de Santa Bárbara adquirió el apodo, con el cual sería recordada durante décadas: "La Dalia Negra", debido a que sus cabellos eran de un negro azabache, que resaltaban sus ojos azules y su suave piel blanca, y por la costumbre de vestir siempre de negro, incluyendo la ropa interior y las joyas. Dicho apelativo también hacía eco de una película famosa de aquel entonces: La Dalia Azul. Fue vista con vida por última vez la madrugada del 9 de enero en el hotel Bilmore, donde se encontraba hospedada. El miércoles 15 de enero de 1947, a las 10:45 horas, Betty Bersinger, una mujer que paseaba con su hijo diviso un cadáver en la esquina de un vertedero en la avenida South Norton de Los Ángeles, tan sólo a cinco km de las casas de las estrellas de cine de Beverly Hills. La Joven había sido brutalmente torturada durante unas 72 horas estando consciente. Su cuerpo fue encontrado seccionado por la mitad, las piernas por un lado, extendidas en una grotesca posición obscena. Su rostro estaba machacado, casi irreconocible; al parecer lo habían golpeado con un bate de béisbol. Habían cortado las comisuras de sus labios con un cuchillo, lo que le daba un grotesco aspecto de payaso loco. Sus pechos habían sido lacerados y mostraban múltiples quemaduras de ci*******os. Había mutilaciones por todo el cuerpo, escarificaciones, hematomas… Pero eso no era lo peor, según pudieron comprobar los primeros agentes que llegaron al lugar del crimen, Frank Perkins y Will Fitzgerald, el cuerpo había sido desangrado hasta la última gota y eviscerado, después de ser seccionado por la mitad con una precisión quirúrgica a la altura de la cintura. Además, fue sometida a todo tipo de abusos sexuales. Fue muy llamativo que el asesino le hiciese la manicura, como si pretendiera que su víctima permaneciese bella en el más allá. Demasiado enfermizo y retorcido, pero tristemente real.