21/05/2025
Muchas veces aprendemos a convivir con el malestar como si fuera parte de la rutina.
Nos decimos cosas como “no es para tanto”, “ya se me pasará” o “otras personas están peor”…
Y sin darnos cuenta, empezamos a desconectarnos de nosotros mismos.
Pero lo cierto es que lo que sentimos importa, tu cansancio importa, tu ansiedad importa, tu tristeza, tus dudas, tu frustración… también importan. No necesitas estar al borde del colapso para darte el permiso de sentir, escucharte es el primer paso para comenzar a cuidarte.
No se trata de ser fuerte todo el tiempo, se trata de ser humano, de aprender a habitar lo que sentimos con menos juicio y más compasión.
Validar lo que hay dentro de ti no es una señal de debilidad, es un acto profundo de amor propio.
Y si no sabes por dónde empezar, está bien.
Pedir ayuda también es un acto valiente.
No tienes que hacerlo solo/a.