Psicóloga Marisol Sagredo

Psicóloga Marisol Sagredo Psicóloga
Magíster en pedagogía y psico-oncología
Autora de "Te Desafío"
Autora de "100 Desafíos para convertirse en Superhéroe"

Esa sensación de estar perdida en un bosque denso, donde todos los árboles se ven igual y no encuentras la salida... Eso...
08/08/2026

Esa sensación de estar perdida en un bosque denso, donde todos los árboles se ven igual y no encuentras la salida... Eso, eso, eso es exactamente lo que le pasa a tu cerebro cuando caes en el sobrepensamiento.

La neurociencia lo llama hiperactividad de la Red Neuronal por Defecto y es la parte de tu cerebro que se enciende cuando dejas de enfocarte en el presente y empiezas a rumiar: los famosos “¿y si pasa esto?”, “¿por qué dije eso?”, “¡Qué vergüenza, cómo reaccioné así!”.

Cada uno de esos pensamientos intrusivos es un árbol más en tu bosque. Y tu amígdala, (no la de la garganta, la que está en tu cabeza) y que es la alarma de supervivencia de tu cerebro, no distingue entre perderse en un bosque real o perderse en la incertidumbre. Por eso sientes taquicardia o presión en el pecho: tu cuerpo cree que está en peligro real y es por eso que reacciona de esa forma.
Entonces.. ¿Cuál es el truco biológico para encontrar la salida? Tienes que 'hackear' tu cerebro para salir de esa red y volver al presente. No puedes talar todo el bosque de golpe, entonces:

1.-Solo enfócate en un árbol.
2.- Siente tus pies en el suelo, respira profundo
3.- y describe 5 cosas que puedes ver en este exacto segundo, 4 que puedas tocar, 3 que puedas oler.
Al anclarte a tus sentidos créeme que puedes sentirte diferente.
Ahora…¿Requiere práctica? Sí, pero es efectivo

Entonces, recuerda cuando te sientas en ese bosque que la ansiedad y el overthinking tienen una explicación biológica porque tu red neuronal por defecto está trabajando en exceso, creando un bosque de rumiación.
Cuando esto te pase, recuerda: la salida no está en pensar más, sino en sentir tu cuerpo en el presente.
Cuéntame, ¿qué técnica de anclaje te ayuda a ti a salir de la niebla mental?

Que actuaras como psicólogo y me dieras tu visión de lo que me pasó.

Me reí cuando leí esta frase que anda dando vueltas por internet: "Estoy tan estresado que hasta mi horóscopo me mandó a...
06/08/2026

Me reí cuando leí esta frase que anda dando vueltas por internet:
"Estoy tan estresado que hasta mi horóscopo me mandó a descansar".

Pero después de la risa, me quedé pensando en lo que esconde.
Hemos llegado a un punto de agotamiento en el que necesitamos que el universo, una app o un meme nos dé permiso oficial para parar. Porque si decidimos descansar por nuestra cuenta, nos invade la culpa.(¡Culpa! Es una de las palabras que más escucho en terapia, sobre todo en mujeres).

El problema es que nos hemos obsesionado con la productividad. Descansar se siente como fallar, como perder el tiempo. Y mientras tanto, nuestro cuerpo lleva semanas avisando y somatizando: ese dolor de cuello que no se quita, el insomnio, estar irritado por todo… Cansancio, cansancio que no has tomado en cuenta (porque es más fácil ignorarlo). Y sí pues, al final, es más fácil, ir al horóscopo (los astros) para validar una necesidad biológica básica: descansar ¿Y Es que nuestro propio juicio no vale para darnos un respiro? (Nooo…¿saben por qué?... Por la culpa).

Lo cierto es que tu cuerpo no necesita que Mercurio se alinee para saber que está al límite. Estoy segura que te lo dice todos los días en lo que sientes. . El problema no es que estés cansado, es que te acostumbraste a no hacerte caso hasta que hasta el horóscopo tiene que intervenir.

¡Y sí! No te voy a dar tips para "descansar de forma productiva" porque eso sigue siendo productividad disfrazada y también hace que no descanses …y la verdad es que lo que hoy necesitas es parar. ¡Descansa! ¡Por favor para!

Y pregúntate ¿qué señal te está dando tu cuerpo y que llevas semanas evitando porque nadie te autorizó a parar? Y entonces, solo PARA.

¿Te has dado cuenta de la enorme cantidad de energía que gastas intentando anticipar lo que los demás esperan de ti? Te ...
04/08/2026

¿Te has dado cuenta de la enorme cantidad de energía que gastas intentando anticipar lo que los demás esperan de ti? Te transformas en la pareja perfecta, el amigo ultra disponible , la hija siempre ayudadora o el profesional que jamás dice "no". Te conviertes en un camaleón emocional.

El psicoanalista Donald Winnicott explicaba que cuando crecemos en entornos donde el afecto está condicionado a nuestras notas, logros u obediencia, desarrollamos un "Falso Self" (un falso yo). Tu sistema nervioso grabó una regla a fuego: “Por lo que soy no es suficiente; para que me quieran, tengo que hacer, rendir o complacer”.

Hoy, ese esfuerzo desmedido por agradar no es amabilidad; es una estrategia de supervivencia infantil que te pasa facturas muy altas:
• Te desconectas de ti: Estás tan atento a los radares externos para ver si el resto está cómodo, que eres incapaz de descifrar qué necesitas tú.
• Activas la ansiedad: Cualquier cambio de tono o mensaje no respondido lo traduces como: "Es mi culpa, algo hice mal, ya no me quieren".
• Atraes vínculos asimétricos: Al ofrecerte como alguien que solo da y nunca pide, terminas rodeado de personas que solo están dispuestas a recibir.

Las relaciones emocionales reales(sin importar de qué tipo) no exige que hagas malabares ni que pagues un peaje de perfección para existir. El afecto sano no es un trofeo que se gana tras una carrera de resistencia; es un lugar seguro donde descansar.

Sanar empieza por dejar de pedir permiso por ser quien eres y asumir el riesgo de no gustarle a todo el mundo.

Entonces… ¿Qué es lo que más te cuesta dejar de hacer por miedo a dejar de gustar? ¿Decir que no? ¿Mostrar tu cansancio o desacuerdo? Cuéntame.
En mi caso: Es decir que no. Siempre peleo conmigo misma por eso.

¿Te suena familiar? Hay días en los que sientes que SÍ (buscas a tu pareja, hay complicidad y todo fluye), pero en cuant...
02/08/2026

¿Te suena familiar? Hay días en los que sientes que SÍ (buscas a tu pareja, hay complicidad y todo fluye), pero en cuanto la relación se vuelve más seria o exige más vulnerabilidad, das un paso atrás y demuestras un NO (te formulas excusas, necesitas "aire" o te convences de que "no estás listo").

Eres tú quien mantiene a tu pareja en el limbo del "SÍ... pero NO".

Y ojo, este comportamiento no nace de la falta de amor, sino de un profundo miedo a la intimidad o de un patrón de apego evitativo. Cuando la cercanía emocional empieza a sentirse "peligrosa" o restrictiva para ti, tu sistema de alarma se activa y utilizas la ambivalencia como un escudo protector: te acercas lo suficiente para no perder al otro, pero te alejas lo necesario para no sentirte vulnerable.

El verdadero peligro de sostener este bucle es el costo emocional para ambos:
• Creas una distancia de seguridad: Usas los defectos de tu pareja o las dudas sobre el futuro como "estrategias de desactivación" para no entregarte por completo.
• Sostienes el conflicto: Tu inconsistencia activa la ansiedad de la otra persona, lo que a su vez justifica que tú te sigas distanciando. Es un círculo vicioso.
• Te privas de un vínculo real: Al estar siempre con un pie adentro y otro afuera, nunca experimentas la seguridad y el refugio de una relación madura.

El "sí pero no" es una forma de mantener el control, pero también es una forma de quedarte solo en medio de la compañía. Dejar entrar a alguien de verdad da miedo, porque implica el riesgo de ser herido, pero es el único camino para construir un amor sano y estable.

No es justo para el otro, pero sobre todo, no es libre para ti. Es hora de decidir si te quedas o te vas, pero con las dos piernas.

Entonces, te hablo directamente a ti que estás leyendo esto: ¿Te identificaste? ¿Sientes que eres tú quien pone el freno de mano en tu relación cada vez que las cosas van bien? Hablemos con honestidad en los comentarios y, por favor, leamos sin juzgar.

A veces asumimos que el hogar, por el simple hecho de serlo, ya es un refugio. Pero en la convivencia diaria, con el rui...
29/07/2026

A veces asumimos que el hogar, por el simple hecho de serlo, ya es un refugio. Pero en la convivencia diaria, con el ruido, las responsabilidades y las demandas de los demás, es fácil perder la conexión con uno mismo incluso estando bajo nuestro propio techo.

Desde la psicología ambiental (sí, es un área de estudio d ela psicología) sabemos que el ser humano necesita "espacios de restauración": lugares delimitados físicamente donde el cerebro pueda bajar las defensas, apagar el estado de alerta y procesar el día sin estímulos externos.

Para mí, ese lugar es mi oficina, porque además de atender pacientes online, ese lugar es mi templo. Un espacio con una regla clara: ahí no entra nadie de la casa, no hay ruidos ni interferencias. Es el único rincón donde puedo ser yo, sin interrupciones.

Ahora, tengo la suerte de tener este espacio, pero tu no necesitas una pieza entera; a veces basta con un sillón, un escritorio o un rincón iluminado que sientas completamente tuyo. ¿Por qué es vital tenerlo? Porque la privacidad no es aislamiento egoísta, sino un mecanismo regulador que nos permite mantener nuestra identidad a salvo. Si no tenemos un límite físico donde poner pausa a las demandas del entorno, nuestro sistema nervioso se agota.

Tener un "lugar seguro" en casa produce beneficios psicológicos reales:
• Disminuye el cortisol: El cerebro reconoce el espacio como libre de amenazas o demandas inmediatas.
• Fomenta la introspección: Te permite procesar emociones que en el ruido del día a día dejas bajo la alfombra.
• Refuerza tu individualidad: Te recuerda quién eres tú cuando nadie te está pidiendo nada.

Ahora te pregunto a ti que estás al otro lado de la pantalla: ¿Cuál es ese rincón de tu casa donde sientes que realmente puedes colgar el personaje y ser tú sin interrupciones? Si no lo tienes todavía, ¿cuál te gustaría que fuera?

¿Alguna vez has sentido que estás intentando rearmarte y llega alguien a tirar la pared que apenas estabas levantando?El...
27/07/2026

¿Alguna vez has sentido que estás intentando rearmarte y llega alguien a tirar la pared que apenas estabas levantando?

El psicólogo humanista (que ha guidao mi trabajo a lo largo de los años) Carl Rogers decía que el ser humano no es un producto terminado, sino un proceso fluido de cambio. Estar "en obra" significa que estás modificando tus estructuras internas. Estás vulnerable, el cemento aún está fresco y tus planos están cambiando.
Por eso, cuando estás en este estado, tus límites tienen que ser más firmes que nunca.

La investigadora Brené Brown lo explica de forma brillante: "Solo las personas que se han ganado el derecho a escuchar nuestra historia tienen acceso a nuestra vulnerabilidad". Traducido a la metáfora de tu carrusel: no cualquiera tiene la madurez para entrar a una zona en construcción.

Hay personas que entran a tu vida en pleno proceso de cambio y, sin querer (o queriendo), traen:
• Críticas no solicitadas que agrietan tus avances.
• Demandas afectivas que hoy no tienes la energía de sostener.
• Escepticismo sobre tu capacidad de cambiar.

Si alguien no viene con casco de empatía, herramientas para sumar y el respeto que exige ver a alguien reconstruirse… es mejor que mire desde afuera de la valla. Cuidar tu entorno mientras sanas no es egoísmo, es preservación arquitectónica.

Hablemos de tú a tú: ¿Sientes que estás "en obra" en este momento de tu vida? ¿Qué tipo de personas has tenido que dejar fuera de la valla para poder terminar de construirte? Te leo en los comentarios.

En psicología llamamos a esto "la trampa del lazo de control". Mientras más sientes que el otro se aleja, más corres par...
23/07/2026

En psicología llamamos a esto "la trampa del lazo de control". Mientras más sientes que el otro se aleja, más corres para alcanzarlo. Pero, ¿te has preguntado qué pasa si dejas de correr?

-El que huye no lo hace por falta de amor, sino por saturación emocional (evitación). -El que persigue no lo hace por molestar, sino por miedo al abandono (ansiedad). Es un círculo vicioso: tu persecución justifica su huida, y su huida alimenta tu necesidad de perseguir.

¿O ambos se acompañan mutuamente?

El amor sano no se trata de ganar una carrera, sino de aprender a sintonizar el mismo paso. ¿La buena noticia? Las relaciones maduras (como las de la segunda foto) no nacen perfectas; se construyen cuando ambos deciden bajarse de la pista de carreras. Se logra cuando el perseguidor aprende a pausar su ansiedad y el distanciador aprende a abrir la puerta en lugar de levantar un muro.

No se trata de quién corre más rápido, sino de caminar al mismo ritmo, respetando las pausas del otro.

¿En qué lado de la foto te has sentido más veces? ¿En el que corre detrás o en el que necesita espacio? Te leo en los comentarios.

Sí. Un poquito de luz en estás semanas que han sido complicadas.Gracias Sofía por avanzar día a día y compartir con noso...
21/07/2026

Sí. Un poquito de luz en estás semanas que han sido complicadas.
Gracias Sofía por avanzar día a día y compartir con nosotros este proceso.
Gracias a quienes lo valoran y empatizan.

¿Quién es tu sol? Muchas veces vivimos esperando que sea *otra persona* quien nos ilumine: que nos valide, que nos diga ...
18/07/2026

¿Quién es tu sol?

Muchas veces vivimos esperando que sea *otra persona* quien nos ilumine: que nos valide, que nos diga que lo hacemos bien, que nos haga sentir especiales.

Y sin darnos cuenta, apagamos nuestra propia luz para depender de la de los demás.

La autonomía emocional es precisamente eso: darte cuenta de que TÚ eres tu principal fuente de luz. No significa que no necesites a nadie (somos seres relacionales), sino que dejas de esperar que otros sean los responsables de tu brillo interior.

Cuando tu autoestima depende principalmente de la validación externa, es como vivir nublada: tu luz está ahí, pero permites que sean otros quienes decidan cuándo pueden verla y cuándo no.

El locus de control interno nos enseña que cuando reconoces que TÚ tienes el poder de generar tu propia luz, tu autoestima se fortalece. Dejas de ser víctima de las circunstancias o del humor de otros para convertirte en protagonista de tu propia iluminación.

¿Estás esperando a que alguien más encienda tu sol... o ya decidiste brillar por ti misma?

Tu luz siempre estuvo ahí. Solo necesitas dejar de apagarla buscando aprobación afuera.

Se viene un temporal (según los expertos bastante agresivo) y sé que a más de uno se le apretó el pecho.Pero no te angus...
16/07/2026

Se viene un temporal (según los expertos bastante agresivo) y sé que a más de uno se le apretó el pecho.

Pero no te angusties, esto tiene una explicación: nuestro cerebro funciona en estos casos como un radar que detecta el peligro. Por eso cuando el viento pega fuerte o sientes la lluvia golpear tu ventana es normal que tu cuerpo se active y te diga "¡Busca un refugio!". Entonces si hoy andas más ansioso o te irrita todo; es normal. No es raro porque tu cuerpo está cumpliendo el rol que te corresponde: protegerte.

Así que el autocuidado hoy es simple: date señales de que estás a salvo. Un tecito, una manta, respirar hondo, acurrucarte… eso está bien y quizás para ti es necesario.
Pero ojo, porque no fuimos hechos para aguantar la tormenta solos. Lo que de verdad nos calma es el otro.

Entonces si hoy tú estás a salvo en tu casa, piensa y acuérdate de los que lo están pasando mal: las personas sin luz, las familias en los campamentos, las personas mayores que están solas, o esos vecinos a los que “se les pasó el agua” y no te quedes detenido, presta ayuda.

Entonces… manda ese mensaje, llama a tu vecina, pregunta cómo están los tuyos.
Cuídate y cuida a los demás haciendo que tu preocupación sea el techo de alguien más hoy.

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