29/11/2022
“Tomarme 30-60-90 segundos” (si el escenario lo permite) para reorganizarme y poder ser el adulto co-regulador que necesitan mis niños es la forma de pasar de una REACCIÓN a una RESOLUCIÓN BENEFICIOSA”; es decir: cada vez que las conductas de nuestros niños nos gatillan emociones difíciles de autogestionar, tomarnos ese tiempo nos ayuda a volver con claridad, con posibilidad de resolver las situaciones difíciles de la crianza con perspectiva.
A veces es difícil tomarnos esa pausa, y por supuesto si está ocurriendo algo que los pone en peligro reaccionar es la manera rápida de ponerlos a salvo pero en la mayoría de los casos nuestro cansancio, frustración y nuestra propia historia nos nublan y ponen en piloto automático y aunque creemos que estamos calmados nos damos cuenta que sus propias desregulaciones nos desregulan más aún.
¿Para qué la pausa?: para devolver al cuerpo la capacidad de calmarse, nuestra respiración fluir más lento; nuestra voz pueda sonar firme pero más suave, devolvernos la capacidad de pensar sin rigidez y movidos desde el amor, no desde la amenaza.
Un adulto regulado puede contener a un niño desregulado, pero un adulto desregulado no podrá contener a un niño desregulado.