15/07/2026
Hay una idea muy instalada de que quienes acompañamos procesos emocionales deberíamos vivir sin conflictos, sin heridas y sin contradicciones.
Pero no.
No soy terapeuta porque nací resuelta.
Soy terapeuta porque me atreví a mirar mi historia de frente, a cuestionarla, a transformarla y a seguir haciéndolo cada vez que la vida me invita a una nueva capa de conciencia.
Creo profundamente que las mujeres no necesitamos guías perfectas.
Necesitamos personas auténticas, que puedan decir: "yo también he estado ahí, y hay una forma más liviana de vivir."
¿Qué expectativa crees que la sociedad pone sobre quienes nos dedicamos a acompañar a otros?