08/08/2026
Si hay algo de lo que me he afirmado con fuerza los últimos años de mi vida, es que la vida está hecha de momentos.
Y aunque parezca evidente, creo que ser muy consciente de ellos, me ha permitido sostener los malos, entendiendo que pasarán, y atesorar y aprovechar al máximo los buenos, porque también pasarán.
La vida se ha sentido desafiante y muy difícil a veces. Y he visto que uno de los recursos a los que he podido recurrir en esos días más cansadores es a revisar fotos de mi celular que me recuerden esos momentos “tesoro”.
Fotos que me descansen y me recarguen. Que me permitan conectar con la alegría, la paz, la calma e incluso con la euforia de cómo se sintió ese momento.
Momentos sencillos, del día a día, que incluso pueden pasar desapercibidos. Un café. El pelito de mi hija. Una conversación. Una risa. Un paisaje. Un abrazo.
O algunos más memorables, más divertidos y anecdóticos.
Y creo que cuando logro reconocerlos y atesorarlos, tienen el potencial de recargar mi energía de una manera que me hace darme cuenta de cuánto lo necesitaba.
Estos son algunos momentos simples que disfruto volver a mirar y atesoro.
¿Cómo se ven los tuyos?