19/01/2026
Los incendios que han afectado a la zona sur de Chile no solo generan pérdidas materiales y ambientales, sino también un impacto emocional profundo en niños, niñas y adolescentes.
En contextos de emergencia, la atención suele centrarse —de manera comprensible— en cubrir necesidades básicas como alimentación, abrigo y seguridad física. Sin embargo, el bienestar emocional es también una necesidad básica, especialmente durante la infancia.
Muchos niños y niñas no logran expresar con palabras lo que sienten. El miedo, la confusión, la tristeza, la rabia o la angustia pueden manifestarse a través de cambios conductuales: regresiones (como volver a hacerse pipí o necesitar dormir con adultos), irritabilidad, llanto frecuente, retraimiento, alteraciones del sueño, mayor apego o, en algunos casos, desconexión emocional.
En el caso de niños y niñas neurodivergentes (dentro del espectro autista, con TDAH, alta sensibilidad, trastornos del lenguaje u otras condiciones del neurodesarrollo), estas reacciones pueden intensificarse. La pérdida de rutinas, los cambios abruptos, la sobrecarga sensorial, los ruidos, los traslados constantes, la incertidumbre y el aumento del estrés en los adultos pueden generar un impacto emocional significativo, incluso cuando el niño o la niña no lo manifiesta de forma evidente.
Lo más importante es brindar contención, seguridad emocional y apoyo, ayudando a disminuir el impacto inmediato del evento traumático y a prevenir dificultades emocionales a mediano y largo plazo.
Te dejo algunos orientaciones en los comentarios.