20/05/2026
Hace poco en Penguin me topé esta máquina de escribir, una reliquia decorativa.
Durante toda la universidad escribí los trabajos en una Olympia igual a esta, versión verde. Me encantaba 🙂
Era todo un tema los errores que a veces obligaban a escribir una página entera de nuevo. O borrar con "liquid paper", escribir encima y quedaban unos pelotones de tinta blanca.
Cuando apareció el "tippex" era maravilloso, un papelito que ponías delante de la cinta y pintaba de blanco exactamente la letra equivocada.
Era muy agradable llegar al final de cada línea y que sonara la campanilla para correr el rollo. Y especialmente el gesto triunfal de sacar una página cuando estaba lista.
Escribir en computador es tanto mejor, pero perdimos el romanticismo de escribir en esta maravilla mecánica.
Tampoco se puede jugar a presionar varias teclas al mismo tiempo y dejarlas trancadas 🤭