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Reto día 1¿Qué estoy cargando que en realidad no me corresponde?A veces, por amor, por necesidad o por supervivencia emo...
27/08/2026

Reto día 1

¿Qué estoy cargando que en realidad no me corresponde?

A veces, por amor, por necesidad o por supervivencia emocional, empezamos a cargar cosas que no eran nuestras.
- El dolor de mamá.
- La ausencia de papá.
- Los problemas de los hermanos.
- La economía.
- La paz de todos.
- La unión familiar.
- El ánimo de la casa.

Y el cerebro aprende:
- “si yo sostengo todo, pertenezco”.
- “si yo resuelvo, me aman”.
- “si yo no aflojo, todo sigue funcionando”.
Pero sanar también es empezar a separar:
esto es mío, esto es del otro y esto no me corresponde cargar.

Te dejo este Ejercicio

Toma una hoja y escribe arriba:
Cargas que tomé por amor
Debajo anota todo lo que sientes que cargaste en tu familia.

Después, al lado de cada frase, escribe

Mío
No mío
Compartido

Y al final escribe esta afirmación:
“Honro mi historia, pero empiezo a soltar lo que no me corresponde.”

Y quédate con la respuesta a esta pregunta
*¿Qué carga siento que ya es momento de empezar a soltar?

Puedes comentar abajo aquello y deseas expresar

Seguiremos ...

Mi cuerpo escucha cuando y como me hablo El sistema nervioso no solo responde a lo que pasa afuera. También responde a l...
19/08/2026

Mi cuerpo escucha cuando y como me hablo


El sistema nervioso no solo responde a lo que pasa afuera. También responde a las palabras que usamos con nosotros mismos.
* Cuando me hablo con exigencia, mi cuerpo se tensa.
* Cuando me trato como si nunca fuera suficiente, mi cuerpo se defiende.
* Cuando me acompaño con amor, mi cuerpo empieza a registrar seguridad.

No se trata de repetir frases vacías. Se trata de construir un lenguaje interno que no me ataque, no me abandone y no me asuste. La forma en que me hablo puede convertirse en refugio.

Ejercicio para repetir por 3 días

Cada mañana, antes de mirar el celular, repitete
“Hoy elijo hablarme con más amor. Mi cuerpo puede sentirse seguro conmigo.”❤️❤️❤️...

😃😃😃
17/07/2026

😃😃😃

El bar donde los mu***os toman café: por qué tus ancestros necesitan que escribas su historiaHay un bar en La Habana don...
10/06/2026

El bar donde los mu***os toman café: por qué tus ancestros necesitan que escribas su historia

Hay un bar en La Habana donde los mu***os se sientan a tomar café. No son fantasmas de terror. Son abuelas, tíos, bisabuelos. Vienen de España, de China, de África. Vienen de naufragios y de plantaciones. Vienen de amores imposibles y de guerras olvidadas. Y esperan. Esperan que alguien —una periodista, una escritora, una nieta— los escuche.

Daína Chaviano escribió La isla de los amores infinitos en 2006. Construyó una novela donde tres familias de orígenes distintos —española, china, africana— entrelazan sus destinos a lo largo de siglo y medio en La Habana. Hay un fantasma que cruza todas las épocas. Hay una periodista que investiga una historia de amor del siglo XIX. Hay un bar donde los vivos y los mu***os se sientan juntos.

Y hay una verdad que Chaviano sabe: los mu***os no descansan hasta que alguien cuenta su historia.

Quizás tú también tienes un bar lleno de ancestros. No en La Habana. En tu cuerpo. En tu sistema nervioso. En las fechas que se repiten. En las enfermedades que no tienen causa. En los miedos que no son tuyos. En los amores que se parecen demasiado a los de tu abuela. Y ellos esperan. Sin prisa. Sin reproche. Solo esperan que alguien se siente a su mesa y les pregunte: ¿qué pasó?

Tres voces viven en tu cuerpo. No son metáforas. Son las migraciones de tu propia existencia.

La primera es tu periodista de lo invisible: esa cronista que intuye que hay una historia que contar y no descansa hasta encontrarla. Desde ahí investigas sin juzgar y unes sin borrar las diferencias. Es Cecilia, la protagonista: la que cruza océanos y archivos. La que entrevista a viejos y a espíritus. La que sabe que el pasado no es pasado mientras no sea narrado. Es tu curiosidad más valiente, la que no teme sentarse a tomar café con los mu***os.

La segunda es tu fantasma errante: esa parte de ti que no encuentra sepultura porque su historia nunca fue contada. No es una maldición, es una deuda. Es la bisabuela china que nunca aprendió español. Es el esclavo africano que murió sin nombre. Es el emigrante español que nunca volvió a ver su tierra. Es el amor que no pudo ser. Cuando el presente activa aquella herida, esta parte se sienta en una mesa del bar, esperando que esta vez alguien le pregunte su nombre.

La tercera es tu isla de amores rotos: el instinto que aprendió a separar las razas, las clases, los idiomas, para que nada se mezclara y nada doliera. Te enseñó a mantener a los ancestros en compartimentos separados. A no preguntar. A no revolver el pasado. A creer que la historia se divide en capítulos estancos. Es el silencio que protege del dolor. Fue un ingenio brillante para sobrevivir a la mezcla. Hoy, aunque los mu***os ya no dan miedo, sigues sin preguntar. No es desinterés; es una lealtad que aún no sabe que las historias se curan al contarse.

Apapachar es la palabra que nombra el acto de acompañar sin prisa. Es permitir que estas tres voces se sienten a la misma mesa, sin reproches, bajo el amparo de una presencia que solo sabe estar.

El bar donde cabe todo el mundo

El bar de Chaviano no es un lugar cualquiera. Es un umbral. Los vivos entran pidiendo café. Los mu***os entran pidiendo ser recordados. Y en ese cruce de planos, las historias se entrelazan como el v***r del café con el humo de los habanos.

Así funciona el campo familiar. Tus ancestros no están en el pasado. Están en ti. En tus gestos. En tus miedos. En tus preferencias inexplicables. En esa comida que te gusta sin que nadie te la haya enseñado. En esa canción que te hace llorar sin saber por qué.

Bert Hellinger observó algo similar en décadas de trabajo con constelaciones familiares: los excluidos del relato familiar siguen presentes. Golpean hasta que reciben su lugar. Y cuando lo reciben, dejan de perturbar.

La bisabuela china que nunca aprendió español. El esclavo africano que murió sin nombre. El emigrante español que nunca volvió. Todos ellos están en tu bar interior. Esperando que alguien les sirva un café. Esperando que alguien les pregunte su nombre. Esperando que alguien escriba su historia.

Rachel Yehuda demostró que el trauma se transmite epigenéticamente. Los hijos de los supervivientes del Holocausto tenían los mismos marcadores de cortisol que sus padres. Como si el cuerpo de tres generaciones estuviera todavía escondiéndose.

Tus ancestros también te transmitieron sus marcas. No como maldición. Como memoria. Como la prueba de que sobrevivieron. Como la deuda de que alguien, algún día, contaría lo que pasó.

El trabajo empieza por el cuerpo. Stephen Porges demostró que tu sistema nervioso opera en tres niveles. Desde el estado de lucha o huida, desde el colapso, ninguna intervención profunda es posible. Tu cerebro en alarma solo puede reaccionar. No puede integrar.

Por eso el primer movimiento es fisiológico: activar el vago ventral, el estado de seguridad y conexión social. La Respiración Coherente 5-5 —inhalar cinco segundos, exhalar cinco segundos— permite que el sistema nervioso reciba la señal de que los mu***os no son una amenaza. De que puedes sentarte a su mesa sin miedo.

Solo desde esa calma puede emerger el símbolo. Y el símbolo es la herramienta más precisa para dialogar con tu inconsciente. Porque tu inconsciente no habla con conceptos. Habla con imágenes. Un bar que se llena de luz. Un café que se sirve humeante. Un fantasma que sonríe y dice su nombre.

Luego viene el encuentro compasivo. Tu periodista de lo invisible, armada con el símbolo, se sienta a la mesa del bar. Mira al fantasma errante. Y en lugar de huir —como haría cualquiera—, saca una libreta. Y le dice los tres mensajes que nunca recibió: tu historia es real y merece ser contada. No fue tu culpa morir sin nombre. No estás solo. Yo estoy aquí para escucharte.

En náhuatl, apapachoa significa acariciar con el alma. La neurociencia lo llama resonancia límbica: la capacidad de un sistema nervioso regulado para corregular a otro.

Lo más dañino del trauma no fue la muerte. Fue el olvido. La soledad radical con que esos ancestros atravesaron el tiempo sin que nadie pronunciara sus nombres.

El apapachamiento rompe ese aislamiento. El fantasma deja de vagar. Encuentra sepultura en la palabra. Encuentra descanso en la historia que alguien, por fin, se atrevió a contar.

Chaviano escribió una novela de quinientas páginas para honrar a sus mu***os. Tu novela puede ser más corta. Una frase. Un gesto. Un altar con fotos. Un café que sirves cada mañana y dejas enfrente de una silla vacía.

No necesitas ser novelista. Necesitas ser testigo. Porque los mu***os de tu familia no necesitan una obra maestra. Necesitan que alguien los mire. Que alguien los nombre. Que alguien les diga: «Te veo. Existes. Perteneces.»

El bar está abierto. Tus ancestros ya ocuparon su mesa. El café está servido. Solo falta que tú te sientes y preguntes: ¿qué pasó?

“Para estar bien de pie hay que haber caído muchas veces. El que no sabe caer, no es dueño de su equilibrio. El que no a...
06/06/2026

“Para estar bien de pie hay que haber caído muchas veces. El que no sabe caer, no es dueño de su equilibrio. El que no acepta con humildad el fracaso, no puede triunfar. Se triunfa aprendiendo a fracasar.”

Maestro Zen, Ejo Takata

Activando mi nueva identidad.La abundancia muchas veces empieza cuando dejás de hablarte, tratarte y elegir desde el mie...
26/05/2026

Activando mi nueva identidad.

La abundancia muchas veces empieza cuando dejás de hablarte, tratarte y elegir desde el miedo.
Empecemos a conectar con una nueva versión de nosotros :

Más tranquila.
Más segura.
Más merecedora.
Más coherente con la vida que quieres construir.

Ejercicio

Escríbele una carta corta a tu “yo del futuro”.

Comienza así:
Hoy elijo caminar hacia una versión de mí que…

Y completá con frases simples:

se permite recibir lo bueno sin culpa
descansar sin castigarse
deja de vivir en alerta
aprende a sentirse segura con la calma
confiar más en sí misma
elige desde el amor y no desde el miedo

Después responde

Qué acción pequeña haría hoy mi versión más tranquila, amorosa y merecedora?

Y hazla hoy. Aunque sea pequeña. Cortito y cierra el ciclo.

Porque la abundancia también se construye así:
paso a paso, decisión a decisión, pensamiento a pensamiento .

Recuerda :

Todo lo bueno puede llegar a tu vida.
Y también puede quedarse.

Convertir preocupación en dirección.Una acción pequeña y concreta puede ayudar al cerebro a salir del bloqueo y recupera...
24/05/2026

Convertir preocupación en dirección.

Una acción pequeña y concreta puede ayudar al cerebro a salir del bloqueo y recuperar sensación de dirección.

Elige 1 preocupación que esté ocupando mucha energía en tu mente.

Ahora completa esto:

Me preocupa…
(Ejemplo: dinero, trabajo, salud, futuro, cansancio, relación, etc.)

Y transformalo en una acción pequeña y posible para hoy.

Ejemplos:

No sé por dónde empezar
ordeno una parte pequeña.
Tengo miedo
escribo qué necesito para sentirme más seguro/a.
Siento que no puedo hago una acción mínima.
Me preocupa el dinero reviso mis gastos con calma.

A veces la abundancia también es:
• orden
• presencia
• dirección
• dejar de entregarle toda tu energía al miedo ...

Cuando vivir en alerta se vuelve costumbre.A veces el cuerpo se acostumbra tanto a sobrevivir, preocuparse o estar en te...
22/05/2026

Cuando vivir en alerta se vuelve costumbre.

A veces el cuerpo se acostumbra tanto a sobrevivir, preocuparse o estar en tensión… que la calma empieza a sentirse rara .

Entonces, incluso cuando algo bueno pasa, aparece la necesidad de controlar, desconfiar o esperar que algo salga mal.

Pero vivir en paz también se puede aprender.
El cuerpo también puede entrenarse para sentirse seguro en lo bueno.

Ejercicio de hoy

Durante el día observate en momentos simples:

• Cuando algo sale bien.
• Cuando descansas.
• Cuando alguien te trata bonito.
• Cuando aparece un momento de calma.

Y preguntate:
¿Puedo quedarme acá sin esperar que algo malo pase?

Después escribe:

- ¿Qué situaciones me hacen sentir en alerta aunque no haya peligro?

- ¿Qué hago cuando la vida se pone tranquila?

- ¿Cómo sería empezar a sentirme seguro/a en la calma?

Cierra el ejercicio respirando profundo y repitiendo:

No necesito vivir en alerta para estar preparado.
También es seguro para mí sentir calma.
Puedo aprender a disfrutar lo bueno sin miedo.
Haslo simple. La transformación muchas veces empieza en registrar cosas pequeñas.

Aprender a recibir sin culpa.*Muchas veces no tenemos bloqueado el deseo de recibir.Tenemos bloqueada la sensación de se...
21/05/2026

Aprender a recibir sin culpa.*

Muchas veces no tenemos bloqueado el deseo de recibir.
Tenemos bloqueada la sensación de seguridad para sostener lo bueno.

Entonces aparecen cosas como:

Minimizar un cumplido.
Rechazar ayuda.
Explicar demasiado.
Sentir culpa al descansar.
Incomodidad cuando algo bueno llega.

Pero recibir también se entrena ❤️

Ejercicio :

Hoy practica recibir algo pequeño sin justificarte.

Puede ser :

Un cumplido.
Una ayuda.
Un momento de calma.
Una palabra amorosa.
Descansar sin culpa.

Después respira profundo y repite lentamente:
Puedo recibir sin culpa.
Puedo abrirme a lo bueno sin sentirme en deuda con la vida.

A veces la abundancia empieza en algo muy simple: Dejar de rechazar lo bueno cuando llega.

" Sanar no es controlar todo lo que piensas"Muchas personas creen que sanar significa dejar de tener pensamientos molest...
14/05/2026

" Sanar no es controlar todo lo que piensas"

Muchas personas creen que sanar significa dejar de tener pensamientos molestos . Pero la mente humana produce pensamientos todo el tiempo, algunos coherentes y otros no tanto.

Sanar no siempre es tener una mente silenciosa. Muchas veces sanar es dejar de identificarte con cada pensamiento que aparece.

Es aprender a decir:
Esto pasó por mi mente, pero no define quién soy.

Cambiar la relación con el pensamiento
En vez de decir:
¿Por qué pienso esto? ¿Qué me pasa?
prueba decir:
Mi mente produjo esto, pero yo puedo elegir no meterme con eso.
Ese pequeño cambio empieza a darte más:
* Espacio interno.
* Más aire.
* Más libertad.

No eres tus pensamientos. Eres la persona que puede aprender a observarlos, comprenderlos y tratarlos con menos miedo y más conciencia. La paz mental viene de dejar de creer que cada pensamiento dice la verdad sobre ti .

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