29/10/2022
Lucas tenía 3 años cuando papá decidió sentarse con él en el césped, en esa noche tan perfecta, para hablar de sus emociones.
—¿Recuerdas la peli de "Inside Out"? ¿O el libro de los monstruos de colores? —le preguntó.
—Sí —asintió Lucas.
—Últimamente desbordas rabia, ira, enfado... y tristeza. Estás rojo y azul muchas veces.
Le explicó que cuando se enfadaba y quería romper cosas, cuando pegaba, sentía esas emociones; y también cuando sentía que algo no era justo, cuando lloraba y estaba triste.
Se centró en las bondades de los colores verde y amarillo, los de la calma y la alegría, y le habló del color rosa, el del amor.
Tras un rato charlando le preguntó, para confirmar que lo había entendido:
—Entonces, ¿cuáles son las emociones que tenemos que sentir, y cuáles las que son negativas y tenemos que evitar?
Lucas no entendía la pregunta, así que se quedó mirándolo esperando la respuesta. Papá se sorprendió, pues esperaba no tener que explicarlo de nuevo.
Le aclaró que tenía que intentar siempre estar en calma o contento. Que la felicidad estaba ahí, y no en las emociones de ira o tisteza, y añadió:
—Nadie quiere estar así, y a papá no le gusta cuando estás así.
A partir de ese día, Lucas siguió sintiendo a menudo tristeza, rabia, ira…
En muchos momentos se puso rojo, y a veces azul. Pero se vio obligado a intentar no expresarlo, porque nadie quería verle así.
Cada vez que lloraba o se enfadaba se sentía roto, un niño malo. Un niño que hacía cosas que no debía. Y decidió intentar con todas sus fuerzas no sentir esas emociones nunca más.
Un día, papá se enfadó tanto con él que le gritó. Y Lucas, lloró. Papá estaba rojo. Lucas, azul.
—Papá, estás enfadado. No puedes estar así. Yo estoy triste, pero voy a sonreír para estar feliz— dijo esforzándose para sonreír, con los ojos llenos de lágrimas.
—Oh, hijo... tenemos que hablar. Lo siento mucho. ¿Qué he hecho?
Ese día, papá comprendió que no hay emociones buenas ni malas, y que todos tenemos que ser libres de sentir.
Y entendió que su papel como padre no debía ser censurarlas, sino ayudar a su hijo a aceptarlas y mostrarlas sin dañar a los demás, ni a sí mismo.
FIN.