11/12/2025
Un día me llegó a consulta un paciente con disfemia o trastorno de fluidez del habla o tartamudeo como le dicen socialmente...
En ese entonces yo apenas era practicante en psicología, tenía la teoría pero me faltaba la práctica. Veía a sus padres preocupados queriendo una solución inmediata y erradicar a toda costa la conducta "socialmente inapropiada".
Tenía la teoría pero aún así busqué más información científica, pidiendo libros en biblioteca y buscando respuestas en mentores. Caí en también querer erradicar esa conducta sin darme cuenta de la verdad: mi rol no es ese.
Esta reacción del organismo es multifactorial, es decir, es causada y emitida por distintos factores, ya sean genéticos, fonoaudiologicos, ambientales, y claro psicológicos o emocionales. Era imposible tratar la condición con sólo un área disciplinar, necesitaba ayuda de más profesionales y hacer un trabajo integral.
Una conjugación de tartamudeo con ansiedad generalizada, una sin predominar sobre la otra. A los 4 años las experiencias son diferentes al cerebro adulto, la validación es primordial y aterrizar el pensamiento al cerebro infantil.
El control, autoexigencia, presión interna y externa, un abanico de amenazas, un mundo interno con aprendizaje adquiridos de moral, de rectitud. Una mirada compasiva y anhelada de la utopía, valorica, empática, y llena de añoranza de salud en sus padres, miedo a pérdidas, temor a soledad y catástrofes. Estas emociones y pensamientos no eran ajenos a la realidad. Deseos y necesidades, incertidumbre y confusión.
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