Isabel Gacitúa Psicóloga y Coach

Cómo llegar Página web Contactar con el consultorio

Isabel Gacitúa Psicóloga y Coach Conecta con quien realmente eres y empieza a vivir libre y auténticamente
Mg. en Psicoterapia Gestalt

17/08/2026

Lo más difícil que hago en la semana es también lo único que no me falla.

Y no llegué acá por disciplina. Llegué porque en algún momento dejé de pelear con la idea de que existía una opción fácil.

Nunca la hubo. Quedarme en la cama también es difícil... solo que ese difícil lo paga mi cuerpo más adelante, sin avisar. Entonces lo pensé distinto: si igual va a costar, prefiero el difícil que elijo yo.

Pero hay algo que sí puede ser fácil. No el ejercicio —ese sigue costando—, sino volver. Quedarse. Que te empiece a gustar.

Y eso, para mí, tiene nombre: Pruzzo Fitness Center Pruzzo Fitness Center | Gimnasio . Llevo más de un año entrenando ahí y es lo que me hace fácil la parte difícil de sostener: me enseñan bien, me siento en buenas manos y —impensado— la paso bien. Porque la constancia no es disciplina. Es estar en un lugar que te la hace fácil.

¿Y tú? Tu difícil... ¿lo elegiste, o te tocó?

PruzzoFitnessCenter

12/08/2026

La semana pasada lloré en terapia.
Siendo yo la terapeuta.

Y lejos de ser una falla, fue un recordatorio: en terapia los cerebros se sincronizan.
En Keeping the Brain in Mind: Practical Neuroscience for Coaches, Therapists, and Hypnosis Practitioners —de Shawn Carson y Melissa Tiers (2014)— explican que las neuronas espejo crean un campo compartido.
El cambio no ocurre solo dentro de alguien, ocurre entre dos personas.

A veces creemos que profesionalidad es frialdad.
Pero no.
Es presencia. Es humanidad regulada. Es vínculo real.

Ese día, con la luz entrando por la ventana y una lágrima cayendo sin aviso, recordé por qué hago este trabajo:
sentir con otros es de lo más valioso que tenemos.

30/07/2026

No estás roto. No creo en las personas rotas. Creo en la capacidad, en los recursos, en la resiliencia — incluso cuando alguien llega sin poder verla en sí mismo. Mi trabajo muchas veces es solo ayudar a que la vea.

Lo que sana es el vínculo. No es la técnica, ni el marco, ni la teoría — esos son herramientas. Lo que de verdad transforma es la relación, el encuentro real entre dos personas. Hay décadas de investigación que lo confirman: la calidad del vínculo terapéutico predice los resultados mejor que casi cualquier otra cosa. Sanamos en relación.

La buena terapia no siempre te alivia. Hay evidencia de que las sesiones más incómodas suelen ser las más efectivas. Sanar no es dejar de sentir. A veces es aprender a sostener lo que se siente.

Tú sabes más de ti que yo. Yo tengo herramientas, marcos, experiencia. Pero el experto en tu vida eres tú. La terapia no es que yo te diga quién eres — es que juntos lo descubramos.

Cambio de opinión todo el tiempo. Y no lo veo como una falla. A lo largo de un proceso me equivoco, reviso, ajusto. La idea fija hace daño. Estar dispuesta a mirar distinto es parte de acompañar bien.

El dolor enseña. No lo romantizo — el sufrimiento no es bueno en sí mismo. Pero la adversidad, cuando hay con qué sostenerla, construye cosas que la comodidad no puede.

Hasta tu neurosis es brillante. Eso que hoy te complica la vida, en algún momento fue una solución. Una forma creativa y a veces genial de adaptarte a algo difícil. Mirarlo así lo cambia todo.

A veces no necesitas más terapia. A veces necesitas más gente cerca. Más comunidad, más vínculo, más amor. La soledad es uno de los grandes temas de salud de este tiempo, y no todo se resuelve en una consulta.

No tienes que sanar del todo. No existe el punto final donde ya nada duele. Vivir bien no es estar impecable — es poder habitar tu vida, con sus grietas incluidas.

Estas son las mías. Así es como entiendo este trabajo, y a las personas.

¿Cuáles son las tuyas? Te leo 👇

24/07/2026

Cada persona que se sienta frente a mí trae un mundo adentro.

A veces está a la vista. Muchas veces no. Está debajo de capas de deber ser, de exigencias, de años de convencerse de que ya no hay tiempo para esas cosas.

Pero está.

Yo creo que la terapia es, en buena parte, un viaje de vuelta a ese lugar. No al pasado, no a la nostalgia — al lugar donde alguien todavía imagina, todavía crea, todavía tiene una vida interior propia que no le pertenece a nadie más.

Ese lugar donde una esponja podía ser un personaje y un champú podía ser una poción.

Lo perdemos de vista. Es normal — la vida adulta pide otra cosa. Pide eficiencia, respuestas, resultados. Y ese mundo interno queda ahí, callado, esperando.

Pero es de las cosas más vivas que tenemos.

Es de donde sale la creatividad, sí, pero también la capacidad de imaginar una vida distinta a la que estás viviendo. De verte de otra manera. De sostener la esperanza. Nadie cambia algo que primero no pudo imaginar.

Por eso mi trabajo, más que arreglar, se trata muchas veces de acompañar a alguien a volver ahí. A abrir esa puerta que quedó cerrada. A recuperar ese espacio interior donde uno todavía juega.

Y te confieso algo: ir a visitar el mundo interno de otro —y el mío propio— es lo que más me gusta de estar viva. No es solo mi trabajo. Es casi una vocación de vida.

Hay tesoros ahí adentro. En cada uno.

¿Cuándo fue la última vez que visitaste el tuyo?

—

Este contenido refleja mi experiencia y mi mirada como psicóloga. No reemplaza acompañamiento profesional 🤍

21/07/2026

Hoy quiero compartirte una metáfora que me voló la cabeza. 🚗🎧

Iba manejando al supermercado, medio en automático, cuando en un podcast escuché algo que me hizo frenar en seco, retroceder el audio, y prestar atención de verdad.

Jay Shetty, autor y comunicador que recomiendo mucho, hablaba de cómo la vida puede estar pidiéndote cosas distintas en distintos momentos... y lo explicaba así:

La vida a veces es una escuela: te invita a aprender de los fracasos, errores y rechazos.
Otras veces es un hospital: te pide detenerte, reconocer tus heridas y sanar, sin exigir resultados.
También puede ser una película: un llamado a disfrutar, a vivir el momento sin prisas ni culpas.
Y otras veces es una montaña: te reta a escalar, a abrazar los desafíos que parecen inalcanzables.

Desde que lo escuché, no he dejado de hacerme esta pregunta:
👉🏻 ¿Hoy mi vida es una escuela, un hospital, una película o una montaña?

Cuando entendemos esto, dejamos de pelear contra lo que toca vivir… y empezamos a vivirlo de verdad.

Gracias Jay Shetty por esta metáfora que me encantaría que much@s más conocieran. 🙌🏻

¿Con cuál de estas 4 te identificas hoy? Te leo✨

Gestalt PsicologíaExistencial JayShetty DesarrolloPersonal

05/07/2026

Hay una conversación que me incomoda cada vez que la escucho.
Cumples cierta edad, algo se remece por dentro, y altiro aparece la explicación lista: “son las hormonas”. “Es la perimenopausia”. “Tómate esto, ajusta lo otro, equilibra aquello”.
Y sí — lo hormonal existe, es real, y a mí me afectó muchísimo. No lo voy a negar ni lo voy a minimizar.
Pero reducir una transición vital entera a un tema de estrógenos me parece, como mínimo, una falta de respeto a lo que de verdad ocurre.
Porque lo que yo viví a los 41 no fue un desajuste químico que se arregla con un suplemento. Fue un terremoto existencial. Un replanteamiento espiritual. La sensación brutal de que las estructuras que había construido con tanto esfuerzo, de repente, me quedaban chicas. De que ya no cabía en mi propia vida.
Eso no se calma con proteína. No se ordena solo con hábitos. No se explica solo con hormonas.
Vivimos en una época que ama las respuestas rápidas y medibles. Cuenta tus pasos. Mide tu sueño. Optimiza tu mañana. Y está bien, yo hago todo eso y me hace bien.
Pero hay capas de la experiencia humana que no son optimizables. Que piden ser escuchadas, no corregidas. Que necesitan tiempo, símbolo, silencio, sentido.
La mitad de la vida — o como queramos llamarle — no es un problema biológico a resolver. Muchas veces es una invitación. Una puerta. Un llamado a soltar lo que ya fuiste para poder habitar lo que estás siendo.
Y esa transformación, la de verdad, no ocurre en el cuerpo solamente. Ocurre en el alma, en la identidad, en la forma en que te paras frente a tu propia existencia.
Lo demás — los hábitos, el movimiento, el cuidado — viene después. Como consecuencia. Como la forma en que el cuerpo acompaña a un alma que por fin se reordenó.
No te dejes reducir.
Eres mucho más que tus hormonas.
—
Este contenido refleja mi experiencia y mi mirada como psicóloga. No reemplaza acompañamiento profesional 🤍

22/06/2026

✨¿Y si no se trata solo de sanar?

A veces en medio de una crisis existencial, nos enfocamos tanto en lo que falta, que se nos olvida mirar lo que sí está.

💭 Lo que ya aprendiste.
💪🏼 Lo que has superado.
🌱 Lo que te sostiene aunque no lo veas.

No eres solo tu dolor.
También eres tus recursos.
Tu historia no termina en la herida.
También se cuenta desde la fuerza.

Si estás en un momento difícil, paralizadx o sintiendo que no sabes por dónde seguir…
Tal vez puedas empezar por ahí:
✨ por eso que ya vive en ti
✨ por lo que alguna vez te ayudó a salir
✨ por lo que otros ven en ti, aunque tú no siempre lo veas.

🌿 Te deseo que puedas mirarte con más compasión.

reconocetufuerza procesosdevida transformación

15/06/2026

Naciste con el cerebro que te tocó. Pero no tienes por qué quedarte con él.
Te cuento la historia de Barbara Arrowsmith-Young.
Nació en Canadá con dificultades de aprendizaje severas. Leía y escribía al revés, se perdía en todas partes, no entendía un reloj. Si le decías “la madre del hermano de Juan”, no lograba darse cuenta de que hablabas de la mamá de Juan. La frase se le deshacía.
En esa época —los años 60 y 70— la ciencia creía que el cerebro adulto no podía cambiar. Le dijeron que aprendiera a vivir con eso.
Pero ella se topó con el trabajo de dos científicos —el neuropsicólogo ruso Alexander Luria y el psicólogo Mark Rosenzweig— que sugerían algo revolucionario: la neuroplasticidad. La capacidad del cerebro de cambiar su estructura y su funcionamiento según los estímulos que recibe.
Y se propuso reconstruir su propio cerebro. Diseñó sus propios ejercicios mentales. Sola, sin garantías, repitiendo durante años.
Funcionó. Su cerebro cambió. Hoy su método se aplica en escuelas de más de 100 países, y su historia está en su libro “The Woman Who Changed Her Brain” (2012), con prólogo del psiquiatra Norman Doidge.
Hace poco, leyendo “El puente donde habitan las mariposas” de la neurocientífica Nazareth Castellanos, me reencontré con una frase del padre de la neurociencia, Santiago Ramón y Cajal: “Todo hombre puede ser, si se lo propone, escultor de su propio cerebro.”
Y ella subraya justo lo que a mí me quebró la cabeza: si se lo propone.
Porque sí, el cerebro se moldea solo, todo el tiempo, con lo que repetimos sin darnos cuenta. Pero ahí, en medio de todo, hay un espacio. Pequeño, pero real. El espacio donde tú eliges.
¿Qué parte de ti llevas tiempo creyendo que es imposible de cambiar?
—
Fuentes: Barbara Arrowsmith-Young, “The Woman Who Changed Her Brain” (2012). Nazareth Castellanos, “El puente donde habitan las mariposas”. Cita de Santiago Ramón y Cajal. El Programa Arrowsmith se aplica hoy en escuelas de múltiples países.
Este contenido refleja mi experiencia y mi mirada como psicóloga. No reemplaza acompañamiento profesional 🤍

04/06/2026

Tener hijos, tener mascotas, comprometerte con alguien… puros problemas. Y aun así, yo apuesto a los vínculos.

Hoy desperté en una cama con dos niños, un perro y un desorden gigante. No dormí bien. La casa es puro ruido.

Y vivimos en una cultura que romantiza justo lo contrario: la independencia, los viajes, el éxito, la casa impecable y en silencio. A veces, lo confieso, dan ganas.

Pero mira alrededor. La soledad es la pandemia de este momento. Nunca habíamos estado tan conectados y tan solos a la vez.

Y acá está lo loco: los otros seres humanos son nuestra principal fuente de estrés… y al mismo tiempo nuestra principal fuente de calma. Las dos cosas. Siempre.

El estudio sobre la felicidad más largo de la historia lo confirma: lo que mejor predice una vida larga y feliz no es el dinero ni el éxito. Son los vínculos. Y las personas con vínculos más fuertes estaban protegidas incluso cuando esas relaciones tenían mil altos y bajos.

O sea, el desorden no es el precio de la magia. A veces es parte de la magia.

Y te lo digo siendo psicóloga: a veces psicologizamos todo. A veces no necesitamos más terapia. Necesitamos más compañía. Más amor. Más comunidad.

Este ruido de casa llena no lo cambio por nada.

¿Y tú? ¿A qué le estás apostando?

—

Fuente: Harvard Study of Adult Development, dirigido por Robert Waldinger. Iniciado en 1938, es el estudio longitudinal sobre la felicidad más largo realizado hasta hoy.

Este contenido refleja mi experiencia y mi mirada como psicóloga. No reemplaza acompañamiento profesional 🤍

31/05/2026

¿Cuántas veces has dejado de hacer algo porque no era coherente con quién se supone que eres?

Yo fui toda mi vida la persona intelectual. La de los libros, los conceptos, la teoría. Y hace un par de años me fanatizé con el trabajo corporal — el movimiento, el peso, el cuerpo como lugar de conocimiento.

Durante un tiempo, eso me incomodó. Porque no encajaba con la versión de mí que yo misma había construido.

Y ahí noté algo que creo que nos pasa a muchos: nos convertimos en defensores de nuestra propia coherencia. Como si cambiar de opinión fuera una traición. Como si ser dos cosas distintas al mismo tiempo fuera una señal de que algo está mal.

El día que dejé de pelear con esa contradicción, algo se soltó. No fue una decisión racional — fue más bien un cansancio. El cansancio de mantener fuera una parte de mí.

Y lo que sentí no fue confusión. Fue alivio. El alivio de poder ocupar más espacio sin tener que caber en una sola definición.

Creo que una de las cosas más difíciles — y más sanas — que podemos hacer es aprender a habitar nuestras contradicciones. No resolverlas. No elegir un lado. Sostenerlas.

Porque la persona que puede ser intelectual y corporal, segura y llena de dudas, consistente e impredecible — esa persona no está confundida.

Está siendo honesta con lo compleja que es la vida real.

¿Hay alguna parte de ti que lleva tiempo esperando permiso para existir?

—

Este contenido refleja mi experiencia personal y mi mirada como psicóloga. No reemplaza acompañamiento profesional 🤍

Dirección

Santiago

Notificaciones

Sea el primero en enterarse: le enviaremos un correo electrónico cuando Isabel Gacitúa Psicóloga y Coach publique novedades y promociones. Su dirección de correo electrónico no se utilizará para ningún otro fin y puede darse de baja en cualquier momento.

Contactar Con El Consultorio

Enviar un mensaje a Isabel Gacitúa Psicóloga y Coach:

Atajos

Compartir

Categoría