27/07/2026
CUANDO LA CRUELDAD SE DISFRAZA DE BROMA
Recientemente (julio de 2026), políticos de la ultraderecha chilena realizaron “bromas” burlescas y grotescas en torno a la pedofilia en general y hacia niños con trastorno del espectro autista en particular.
Como psicólogo, considero que este tipo de comentarios no son simples bromas de mal gusto, sino expresiones que banalizan dos realidades profundamente dolorosas: el abuso sexual infantil y la vulnerabilidad de niños con trastorno del espectro autista. Reírse de la posibilidad de abusar de menores, hacer alusiones sexuales hacia ellos o presentar a los niños autistas como blancos fáciles debido a sus dificultades comunicativas constituye una forma de deshumanización que normaliza la crueldad y erosiona los límites éticos básicos de una convivencia democrática.
Desde la psicología sabemos que los niños con trastorno del espectro autista presentan un riesgo significativamente mayor de sufrir distintos tipos de victimización, incluido el abuso sexual. Convertir esa vulnerabilidad en objeto de burla es especialmente grave, porque transmite el mensaje de que quienes más necesitan protección pueden transformarse en motivo de entretenimiento. Además, contribuye a reforzar prejuicios y estigmas que ya dificultan su inclusión social.
Quienes participan en la vida pública tienen una responsabilidad especial respecto del impacto de sus palabras. El humor no justifica la trivialización del abuso sexual infantil ni la ridiculización de personas con discapacidad. Una sociedad sana se reconoce, entre otras cosas, por la forma en que protege a sus niños y a quienes se encuentran en mayor situación de vulnerabilidad. En este caso, el repudio social e institucional resulta comprensible y constituye una señal necesaria de que existen límites éticos que no deberían cruzarse.