11/09/2026
Hoy es 11 de septiembre.
Y no podemos hacer vista gorda frente a lo que algún día sucedió, porque cuando olvidamos, cuando nos hacemos los locos, cuando decidimos que algo “ya pasó” y que es mejor no hablarlo, corremos el riesgo de repetir el ciclo interminable de la ignorancia.
Hace unos días alguien dijo "Todo es cosa de perspectiva”. Y en seco pensé ¡no!.
No todo es perspectiva.
Hay cosas que no se reducen a bandos políticos.
Se trata de valores. Se trata de tortura. Se trata de as*****to.
Se trata de personas a las que se les quitó la vida, la libertad, la familia y, muchas veces, hasta la posibilidad de hablar de lo vivido.
Y también se trata de salud mental.
Porque las heridas no desaparecen simplemente porque pasen los años.
Hay familias que aprendieron a callar para sobrevivir.
Personas que crecieron con miedo.
Hijos e hijas que heredaron silencios que no entendían.
Abuelos que nunca pudieron contar lo que vivieron.
Familias atravesadas por la desaparición, la muerte, el exilio, la pobreza, la persecución y la pérdida.
Y muchas de esas heridas siguen existiendo, aunque no siempre sepamos nombrarlas.
Y para mí, hablar de salud mental también implica preguntarnos:
¿En qué sociedad estamos intentando sobrevivir?
¿Qué condiciones de vida estamos normalizando?
¿Qué pasa cuando la precariedad, la soledad, la violencia, la incertidumbre y la falta de acceso a una vida digna se vuelven parte cotidiana de nuestra existencia?
La salud mental no ocurre en una burbuja.
No podemos pedirle a una persona que simplemente “gestione mejor sus emociones” mientras vive en condiciones que constantemente amenazan su bienestar.
Por eso hoy también quiero recordar.
No porque no miremos para adelante, sino porque recordar también puede ser una forma de cuidar el presente.
Porque una sociedad que olvida su violencia puede volver a normalizarla.
Y porque quizás una parte de construir una sociedad más saludable sea precisamente atrevernos a mirar nuestra historia de frente, reconocer el dolor que dejó y preguntarnos qué estamos haciendo hoy para no repetirlo.
A veces, recordar es hacerse responsable del presente.